20/5/09

TU Y SOLO TU MARIO BENEDETTI
He oído que te has marchado por un tiempo,
éste caprichoso, que entiendo mueve el mundo
con su peculiaridad de momentos y estaciones,
obliga siempre a una ida del cuerpo para sentir
aguardar el regreso necesario y siempre latente.

Sabiendo tú bien quedarte para poder marchar,
has enraizado letras de vida con fuerza y lucha,
ya prisioneros de tu espontánea y delicada esencia,
serpenteamos por tu eterno laberinto emotivo.

A cualquier hora y lugar, quedamos esta tarde,
y a tú forma y, como tú sólo sabes, te espero
en mis labios con tu “Te quiero”, incitada
por tu candor Mario y sentimiento Benedetti.

5/5/09

¿PORQUÉ LA BACANTE DE DIONISIO?

Cuando niña no entendía porque mi nombre Dionisia no gustaba, decían que era feo y algunos niños hasta se reían de él, yo como es comprensible lo llevé muy mal y hasta no pasada la adolescencia no saboreé el significado del peso de mi nombre y, porqué no decirlo de su origen divino, no hay que olvidar que Dionisio fue elevado al panteón olímpico de los dioses, pese a ser fruto de la mortal Sémele y el rey de todos ellos el Dios Zeus. Fue Dionisio muy querido y homenajeado por los griegos y, aunque de origen extranjero tuvo numerosos fieles y seguidores por el mundo, estoy convencida que en especial por todo lo que a continuación voy a contar...

Ahora con mi cierta madurez no reivindico mi nombre es mucho más, lo adoro y me encanta, primero porque llevo el nombre de un Dios mitológico, que me fascina todo lo que ha representado en la Grecia Antigua, un Dios extraño y ambiguo, inventor del vino, liberador no solo de la mujer para y pro de su expresión sino de todas las clases sociales y estatus, Dios de la máscara y la representación, creativo, expansivo de la locura y el delirio ¿porqué no?; todo en él es la máxima expresión de la libertad tanto del ser como del espíritu, que nadie se equivoque con los tópicos de sus orgías, (ritos religiosos que se iniciaban con una danza frenética de su cortejo hasta un monte donde Dionisio descuartizaba a un animal y tomaba su carne cruda como representación del origen más intimo del hombre y su naturaleza). Su culto regó Arabia, Asia hasta llegar a Grecia y germinó como cepa de vid, es mago de lo enigmático y en mi corazón como un tesoro con misteriosos secretos guardados al hombre para aliviar, evadir y enseñar a disfrutar de la escurridiza vida nuestra. ¡Que más decir!

Tu bacante del siglo XXI
Adoro tu nombre y tu ser por que soy tu fiel bacante o ménade, te sigo por encima de lógica y razón concebida y, sucumbo ante tí “…lleva una melena larga y perfumada de bucles rubios, de rostro lascivo con la atractiva mirada de Afrodita en sus ojos" (Bacantes, 234-235).

Brindo por ti Dionisio, con y por el sublime caldo de la tierra que nos ofreciste para su justo y bien uso, que acerca corazones, sentimientos y desinhibe de falsos pudores.
“…El vino tiene también una función terapéutica, alivia los pesares y produce olvido mediante el sueño, ¡No hay otra medicina para las penas!" (Bacantes, 283) diría el adivino Tiresias.

Ensalzo nuestra locura y delirio que nos aleja de penares y nos muestra la verdad de la vida: ser feliz y vivir siempre en el presente.
“… La ciencia de los sabios no es la sabiduría. Ni tampoco lo es el meditar sobre lo inhumano. ¡Breve es la vida! Por eso, ¿quién puede cosechar el presente, si persigue lo infinito? Ésas son actitudes, en mi opinión, de mortales enloquecidos" Bacantes, 395-402.

Me enloquece tu mágica música que desprende tonos de tu esencia mi Dios y, emprendo catarsis con mi alma
“…la flauta no es un instrumento moral, sino más bien orgiástico, de modo que debe utilizarse en aquellas ocasiones en las que el espectáculo pretende más la purificación que la enseñanza" (Política, 1341a).

Te sigo como fiel perra que corre al monte y en tu honor con hojas de vid de tu sangre hago letras
“…Él, que se ocupa de esto: de guiar a su cortejo en las danzas, de reír al son de la flauta, y de aquietar las penas, en cuanto aparece el fruto brillante del racimo en el banquete de los dioses, y cuando en los festejos de los hombres coronados de hiedra la vasija de vino despliega sobre ellos el sueño” Bacantes, 379-387

Este texto va por ti Hek, que como tú bien sabes me despiertas emociones del pasado y, por mi profesor D. Alfonso; en ese despertar hoy me he acercado de nuevo a mis diecisiete años en clase de griego y ya sin rubor en mis mejillas escucho las carcajadas de mis compañeros cuando mi profesor afirmó que Dionisia era el nombre más bello de toda la clase. Ah, por cierto gracias a mis padres por darmelo.
Junto a él grito en el monte abriendo mi brazos al viento mientras mis pies danzan al son de su música: ¡soy la Bacante de Dionisio y pondero su nombre que es el mío con mis labios llenos de su divino líquido!

4/5/09

A MI MADRE
Guardaré siempre en el alma aquella foto que un día me fue robada, la llevaba en mi cartera por ser en un principio la que más gustaba, nada más me cuestioné cuando la escogí entre tantas. Tras su triste pérdida y buscar el alivio del recuerdo en mi mente fotográfica descubrí en lo profundo de mí ser el inmenso significado de esa estampa, para mí la más bella foto de mi madre y del fruto de sus entrañas, su familia.

Ahora sé que aunque la edad y/o la enfermedad me borren los recuerdos, está fotografía siempre existirá en mí porqué ha quedado reproducida en mi persona, en lo que hago, siento , pienso, sufro, disfruto y transmito.

La foto está en blanco y negro porque tampoco le hacía falta más, me he dado cuenta que estaba repleta de colores imaginarios que solo se ven con el alma y el corazón. En ella está mi madre, yo con once meses, y en su vientre incipiente el fruto de una nueva vida, mi hermana. Papá hizo la fotografía porque en mis ojos se refleja, y como un regalo inesperado ya estábamos todos los que íbamos a ser en la familia.

Ella, aparece sentada como una niña desenfadada en el suelo de la terraza de nuestra casa, entre plantas con flores como la reina de todas ellas, su espalda ligera se apoya en la pared de la azotea en actitud de reposo, mientras sus delgadas piernas estiradas y cruzadas le dan un halo de paz, lleva unas lindas sandalias blancas que le hacen aún más bellos sus pies. Su mano derecha me sostiene con la dulzura de un ángel por mi bracito, ¡Dios con qué delicadeza me mantiene!…mientras yo, erguida en un ímpetu de atrevimiento hago ademán de andar; no ajena a tanto amor de mis labios se desprende una especie de carcajada, seguro que animada por papá.

Abierta la otra mano sobre su vientre, que alimenta de calor y amor al tierno corazón del cuerpo venidero, está feliz con dulzura y sin exageraciones, su suave sonrisa como de Virgen María que tanto la caracteriza le alegra su rostro, en tanto su mirada se posa como una mariposa sobre mi menuda flor.

La brillante melena negra que recorre sus descubiertos hombros le hace justicia a su juventud, y en su expresión general se adivina la inocencia, la ilusión y la vida, ¡ay mamá! lo que daría por volver a ser niña y tenerte tan llena de vida.

Quiero madre mía, dedicarte estás líneas para cuando Dios te las entregue y, que jamás olvides que por ti daría la vida, y no tan solo por dármela tú a mí, sino por todos los días, meses y años que has y sé que habrás aún de velar, sentir y sufrir por tu hija.Te amo madre mía con todo mi ser.


Estoy convencida que a todos los hombres nos unen sentimientos universales, yo quiero destacar el amor a nuestras madres.

La palabra más bella después de DIOS y AMOR para mí es MADRE.

30/4/09

MI AMADO
Todo queda vacío después de llenar,
las formas reflejan deformaciones,
un lienzo ardiente de inerte blancura
no muda las esperanzas en colores,
mi nombre inscrito en lápida fúnebre
arrastra nubarrones de vida a muerte.

Despierta el reloj su muerto tiempo
mientras mi lecho frío se deshace,
tu recuerdo martillea una sonrisa
con latidos musicales de otra vida,
tu nombre inscrito en alma fúnebre
arrastra nubarrones de muerte a vida.

Las campanas de la iglesia acunan
nanas celestiales que incomodan,
mis temblorosas manos de ciego
reclaman tu etéreo pecho callado,
veo golondrinas aturdidas y heridas
no hay primavera sin luz ni vida.

28/4/09

YO TENGO FE

Un día oí decir a una señora que iba en el autobús sentada delante mío lo siguiente: “Yo no tengo fe en nada”, rápido me vino a mi cabeza su pensamiento teñido de religioso, y yo como cristiana asocie su falta de creencia en Jesús; disimulada y para constatar como siempre me sucede que la fe es sinónimo de religión/creencia me adentré con mis oídos bien atentos en su conversación, por cierto, era casi un monólogo de la señora, porque su acompañante sólo escuchaba y asentía de vez en cuando con su pequeña cabeza. ¿ o tal vez hacía que escuchaba, vete tú a saber?...

El caso es que me encontré ante una crítica mordaz y voraz absolutamente a todo, me impactaron rápido sus mensajes negativos en contenido y forma, al principio escuche criticar a una tal Cristina que resulta era su jefa y, que la había decepcionado mucho por no avisarla que este año las vacaciones no las tendría en agosto como ella deseaba, sino en septiembre; toma ya, después de lo que ella había hecho de favores a la empresa y a su jefa, todavía recordaba las numerosas noches que la molestaba llorando porque no soportaba el dolor de su separación matrimonial, ¡menuda desagradecida, ya la espero en otra! decía.

A continuación, enlazó una llamada de su hijo con la vida de perro que éste llevaba, fue tal el grado de hartura de la señora que comentó algo así como que ojalá hubiese sido estéril y, jamás hubiese podido concebir, porque vaya fenómeno de chaval. Resumió que tenia dos cruces en casa, una el hijo y otra el padre del hijo, dos gotitas de agua, que trabajaban poquito y si me apuras nada, eran de muchos amigotes, fumaban a todas horas y bebian todas las tardes después de la siesta o el trabajo, dependiendo de la situación laboral. A mí personalmente, tal como están los tiempos que vivimos, tampoco me parecieron mucho dos cruces, pero claro está, yo no tenía vela en este entierro.

Por segundos la señora entraba en calor y yo notaba el aceleramiento de su despotricar, como cuando a un boxeador ya en el ring le despojan de su albornoz, para que inicie su precalentamiento con saltito viene y saltito va, venga campeona pensé: “destrózalo” y, entonces entró de lleno en lo que más duele, la Sagrada Familia, pero no penséis que la de Cristo, gracias a Dios en un gesto de humildad, en la de su marido.

Se calentó tanto que la lengua le echaba llamaradas, primero por respeto (ingenua yo), recordó a sus difuntos suegros y, no como la mayoría hacemos mencionando siempre lo bueno por amor, al contrario, aquí la señora sacó todos los karmas sin superar en vida de los ausentes. Desde pobretones venidos a ricos, tacaños y miserables de nacimiento, a suegro cojo y feo que resulto mujeriego a la tercera edad, con espectáculo erótico incluido en la residencia de ancianos; por ende una suegra asquerosa, revenida y mala que cogió un día y dió un sartenazo a su propia madre que casi la mata por llamarla alcahueta.
Me temí por unos instantes que si estaban los pobres por un casual en el Paraíso, de un momento a otro era probable que los mandasen de vacaciones a algún destino playero del Infierno, espero que no, a esta altura de sus viajes.

Sin sorpresa ya para mí, la siguió emprendiendo con el resto de la familia, hizo mención a una cuñada que había sido una puta en Albacete, sino como se explica el lujo de vida que llevaba sin oficio ni beneficio, luego continuó con un cuñado, que había sido tan guapo de mozo que le suscitó lujuria en sus tiempos jóvenes, pero el pobre a día de hoy era un débil depresivo por culpa de su mujer adicta al bingo y las tragaperras.

Yo ya no podía más, me había puesto tan nerviosa que me entraba ganas de decirle cuatro cosas a esa víbora mala, inhumana y retorcida, pero pensé que a lo mejor después de 40 minutos de espectadora silenciosa no era justo hacer un juicio tan desgarrador, me negué a ello, e intenté con desesperación encontrar a través de sus rasgos, gestos, mirar, etc., algún vestigio de hermosura y amor, para sosiego de mi alma, pero nada, solo veía el cogote de su cabeza y de refilón su cara , no era viable.

Resultó que pensé en los clavos de Cristo como hacía mi abuela ante la crueldad y, de forma extraña me inundó poco a poco una paciencia y compasión junto con la fe que Dios había depositado en todos nosotros… que fue entonces cuando experimenté el acercamiento a un ser humano, dolido, resentido y amargado; tuve pena y, me vino la emoción de un día que encontré en la calle a una perra abandonada, vieja, desconfiada y agresiva.

Aquél día no me cuestione nada sobre aquella perra, si tal vez había sido mala con sus dueños y estos se vieron obligados a echarla a la calle, o si al contrario, la vida le había tratado injustamente, no pensé absolutamente nada, solo sentí en mi alma el dolor de un ser vivo que sufría tanto. Esta emoción me embargó y, dio un giro de 180 grados a mi indignación por el comportamiento de la susodicha, entonces cuando llegaba a mi destino me levanté con resignación para pulsar el botón de parada y, sin pensarlo me acerqué a la señora que seguía dándole y dándole y le dije con voz baja, como cuando se hace la confidencia de un secreto lo siguiente:

Disculpe Señora que me intrometa, pero yo estoy convencida que Ud. tiene mucha fe, ¿sabe en qué? En su dolor….

Como un rayo que en un segundo cruza fulminante dos cuerpos sin rozarlos, me emocioné y se emocionó.



27/4/09


En la inmensa oscuridad de la noche cabe el todo y la nada, depende de la especie, unos ven, otros oyen, aquéllos huelen, ¿y tú y nosotros qué? Yo pienso que seguro que nada.

Admiro a todo aquél ser viviente que utilice sus sentidos y, no digo tenga desarrollados, por qué en el uso está el desarrollo de las cosas, da lo mismo que se posea un sentido que dos que cuatro, el caso que se usen, se trabajen, claro está, que en esta reflexión no cabe el sentido común, que tanto extraño a veces porque todos te imploran que tengas y, es tan propio en unos y tan ajeno a mí como que en el fondo y más recóndito de mi ser, no lo reconozco y rechazo.

El sentido común, es el único sentido premeditado y engendrado, nacido a merced de unos cuantos estereotipos, en un hábitat determinado, que germina y con el tiempo sucumbe como está de prueba en sociedades económicamente desarrolladas sinónimas de consumistas, en la que yo para el caso sobrevivo.

Como le explico yo a un indígena, en su inmensa vida y sin probablemente planteamientos existenciales (porque él no existe sino que vive plenamente), que no veo mucho sentido común en sus actuaciones; como le cuento yo a unos ancianos de un paraje recóndito, que al otro lado de la montaña hay comodidades y servicios que les pueden alargar la vida; como convenzo a un hombre altruista, que todo tiene un límite y, que no puede desechar toda su fortuna en alimentar animales salvajes y, como no desbarato el sentido común no concebido en grandes pintores, escritores, pensadores, etc. que son prueba fehaciente de la pugna por su talento en momentos inhóspitos.

Los sentidos que poseemos que nos da la vida es una cadena interminable, diría que infinita, todo está interrelacionado con ellos, por ellos nos llegamos a nosotros, a otros y a la vida, nos revolvemos, nos sacudimos y resolvemos, son el motor del placer y de la pleitesía y, por el contrario del desagrado, sin ellos nuestro pensamiento se limitaría, quedaría en preñez, porque él se viste por los pies con colores, formas, olores, texturas, sabores y música.

Por eso me pregunto: quién ve todo en la inmensa oscuridad y nada en la más clara luz, quién escucha en el profundo silencio y no oye en el sonido, quién olfatea jardines de rosas en el vacío y no huele el más sublime perfume, quién siente dulce mano recubierta de áspera piel y engancha sedas entre sus dedos, quién degusta besos en cada labios y rechaza el sabor a miel.

Me pongo por testigo y si quieres a ti y, a vosotros también, no diremos que nunca hicimos noches de lunas, tuvimos sed con ríos, mendigamos con pan en la boca, ultrajamos con corazón en mano, suplicamos resguardo con cobijo.

Entonces yo me pregunto: ¿en aquél entonces, dónde estaba el ponderado sentido común del que tantos alardean?...

EL VUELO

Porqué no ves tus alas invisibles
Porqué no sientes el viento trotar
Porqué tu perpetua condena sin lucha
Porqué
pintas tus ojos para sollozar

Porqué
sedienta das agua a otro
Porqué labios sellados para amar
Porqué le pones luz a esta tiniebla
Porqué no escuchas tu alma mojar

No entiendo tu queja, no sé de tú penar
No entiendo de hombres ni de amar
Solo escucho el tintineo de tus pasos
De tu cuerpo desgajado sin surcar

Porqué olvidas que eres blanca paloma
Porqué intentas caminar sin volar
Porqué desprecias tu innata pureza
Porqué no emprendes ansiada libertad.