21/6/11

TRABAJO TALLER FUENTETAJA




(20-junio-2011)



Texto basado en diálogos.



..."PROMEDIO"...


-¿Jorge, llevas mucho tiempo esperando?
-Que va, acabo de llegar a casa, no me he quitado ni la corbata.
-Uf, menos mal, perdona el retraso… ¿Qué tal tu día en la oficina?
-Un horror, todo va de mal en peor, sino fuera por nuestros momentos, no sé que sería de mi vida.
-Anda tonto no exageres, aunque reconozco que me encanta las cosas que me dices. Sabes una cosa, cada vez te quiero más, por cierto, qué guapo estabas ayer con esa camisa rosa.
-Pues no quieras saber quién me la regaló…
-Ya supongo, bueno el caso que el buen gusto viene de familia, ¿no?.
-No lo discuto, pero de verdad Alicia esto es una pesadilla, no aguanto más, créeme que ayer estuve a punto de besarte cuando brindamos en la cena y decirles a todos lo nuestro, es más, anoche soñé que se enteraba, me amenazó con acabar contigo y te culpaba de todo, te llamó incluso puta.
-Venga Jorge, fue un mal sueño antes de que suceda eso, tú y yo lo habremos arreglado civilizadamente, hablaremos con ellos sin falta a principios de verano, y ya verás como lo comprenden y tendrán ocasión de asimilarlo durante las vacaciones.
-No sé Alicia, estoy algo desanimado… siempre surge algún impedimento que nos retrasa para estar juntos, lo último, la operación de Luis, Dios santo, casi medio año de convalecencia y aún así, todavía no le veo yo muy tieso, pese a que tú digas lo contrario.
-Lo sé, pero bueno, no quiero hablar más de ese tema, sabes que es por humanidad, no puedo consentir que un día mis hijos me echen en cara que pedí la separación a su padre en plena enfermedad, sabes que su problema de riñón es muy delicado, tú mismo me dijiste el día de su ingreso que le viste muy mal.
-Cierto, incluso tuve en la sala de urgencias un mal pensamiento que ya te conté.
-Ya, lo recuerdo, pero no te atormentes a mi también me pasó, el estar separados es un castigo, Dios cuánto te echo de menos. Por cierto, vais a la cena en marzo de mis primos de Toledo.
-¿Qué dices?, los de tu tía Amalia, no me ha dicho nada…espera un segundo, creo que ha llegado a casa. Joder, ¿qué hace aquí hoy tan pronto?...



En un segundo Jorge cierra su messenger y busca rápido abrir un archivo de Excel, algo desconcertado tantea si salir al encuentro de su esposa o hacerse el ocupadísimo, al final opta por levantarse de la butaca y salir en su busca.
Elena cielo, ¿eres tú? –gritó desde la habitación.
Si claro, quién sino –contestó ella con falsa desgana desde el pasillo mientras arrojaba las llaves sobre la mesa del recibidor.

En tanto Alicia se volvía a quedar una tarde más tirada frente a la pantalla de su ordenador, fastidiada en su fuero interno por la contradicción que Jorge demostraba en cuanto temía ser pillado. Después de media hora de espera para ver si se conectaba de nuevo o le mandaba algún mensaje al móvil, desistió desilusionada y se levantó para preparar la merienda a sus hijos que jugaban en el patio.



Pero bueno que haces tan pronto en casa, ¿te pasa algo? –le preguntó Jorge al encontrarse frente a ella en el salón.
Jorge mi amor abrázame con fuerza –le pidió muy mimosa antes de besarle en la boca.
Tras besarla y abrazarla, le preguntó algo confuso. – Elena ¿qué te sucede?, déjate de jueguecitos que te conozco.
Ella le abrazó de nuevo con más fuerza y le susurró al oído –Nada cielo, tan solo que vamos a ser papás.

La primera sensación que tuvo Jorge fue de pánico y desconfianza, sabía de sobra que Elena intuía que él ya no era feliz en su matrimonio pero estaba convencido que era una mujer muy inteligente y segura como para intentar retenerle con el engaño de un hijo.
¿Qué dices?, no puede ser, si tomas la píldora– le dijo mientras la sujetaba de los brazos para retirarla de su pecho y mirarla fijamente los ojos.
Ya lo sé, pero no sé, tal vez un descuido, yo que sé… ya sabes que a veces se me olvida, en fin que soy un desastre en la cuenta de los días esos de descanso.

Elena comenzaba a inquietarse y logró soltarse de sus brazos con la excusa de quitarse la chaqueta.


Jorge en ese instante levantó sus manos y tomó su cabeza en un gesto de desolación y la dijo -Pero bueno y como no me has dicho antes nada, no sé, habrás notado algo, algún retraso… ¿no sabrás ya de cuanto estás? .
Pues de once semanas más o menos me ha dicho hoy el ginecólogo- le replicó algo mosqueada.

Joder, Elena ¿vienes del ginecólogo?, y a estas alturas sin decirme ni una sola palabra, no doy crédito a tu comportamiento –le recriminó con una mirada de indignación.


Pero Jorge de verdad, ya está bien, no sé de que va todo esto, yo lo único que he hecho es…pues comprobar un par de retrasos e ir a la farmacia y luego al ginecólogo, además no se lo he dicho absolutamente a nadie, ni siquiera a mi madre ni a mi hermana, ya sabes que soy muy independiente y no quería que nadie se ilusionara en balde ¿vale? tú eres el primero en saberlo -le zanjó acariciándole la cara para apaciguarle.


Él en cambio se fue directo al sofá a sentarse, claramente detectó que estaba sufriendo un ataque de ansiedad, como en otras ocasiones no tuvo más remedio que recostarse para quedar inmóvil, y controlar su respiración para no hiperventilar y acabar sin conocimiento.


Aún así, comenzó a sudar con exageración, su pasado, presente y planes de futuro se entremezclaron de galope en su mente, pensó en la cara de Alicia cuando se enterase de la noticia, por otra la felicidad de sus padres con un nieto, luego a Elena con su enorme panza organizando la ropita del bebé, la nueva sensación de ser padre, la responsabilidad, y, un sinfín de emociones agridulces que le hicieron sin control comenzar a llorar.



Elena se quedó petrificada observándole un rato, tras ello comenzó también a sollozar y le dijo -Dios, pero ¿qué te pasa Jorge?... parece esto una desgracia, no te imaginas el disgusto que me da verte de esta manera.
Discúlpame, necesito un rato de silencio y soledad, ya sabes que llevo meses algo estresado por el trabajo y sufro de ansiedad, además la noticia así de repente, tu falta de confianza, el día tan duro … en fin que me encuentro algo mareado y desbordado, pero tranquila se me pasará…le respondió con cara de angustia y compasión.
Bien, te dejo un rato para que te tranquilices, voy a enviar un e-mail a la oficina mientras me preparo un baño para relajarme, porque ahora tengo que cuidarme más que nunca y lo pienso hacer tanto por mi como por mi hijo –dijo Elena con tono de contundencia y una profunda mirada de decepción.


Tras unos minutos Jorge no pudo evitar sentir un hondo sentimiento de culpabilidad y consternación por no controlar sus emociones, en resumidas cuentas ella no era responsable de nada, ni tan siquiera de su desenamoramiento, al contrario, reconocía que era una mujer maravillosa, y por primera vez se planteaba y cuestionaba porque un día se enamoró de su cuñada.

7/6/11

Eran la cinco de la mañana, lentamente y algo aturdida me desperté de todo lo acontecido en la pasada tarde y noche en la cabaña. Lo primero que me resultó familiar de sobremanera fueron los cantos misteriosos de los pájaros sobre el tejado, parecían hablar. Luego cuando por fin abrí mis ojos vi como las ráfagas de luz que se colaban por las rendijas de la puerta de madera roída se transformaban en una espesa niebla de colores que se agitaba con fuerza de un lado a otro, recuerdo que quede ensimismada pero no tuve miedo, en cambio al respirar, el oxígeno me resultó más puro y denso que de costumbre en el altiplano peruano.

Eché un vistazo a mi alrededor y vi que todos seguían dormidos con una serenidad en sus rostros indescriptible, pese a que me sentía extraña, una sensación de plenitud y amor universal jamás experimentada con nadie ni por nada me invadía, temí estar bajo los efectos aún del brebaje, de inmediato reaccioné y pensé que jamás pondría en mi mente ni en mi boca esa palabra para tan iluminadora planta, hecho que ratifico.

A continuación, me levanté del suelo con una energía pura de sentir el cielo y la tierra, al abrir la puerta nada más salir me tope con el chamán de frente, en sus ojos vi una bondad y amor infinitos, no me dijo nada y de nuestros labios surgió al unísono una sonrisa nacida del alma, me cedió el paso y él entró dentro.

Al salir me deje caer de rodillas al suelo y besé la tierra, acaricié la hierba con mis dedos un buen rato y comencé a llorar de absoluta felicidad, hasta que me tumbé con mis brazos y manos abiertas en cruz boca arriba reverenciando al cielo nublado por su protección en plena catarsis de amor.


Respecto al transcurso de la pasada tarde y gran parte de la noche, no hay palabras, ni dibujos para plasmar la maravillosa Odisea que experimenté en aquellas intensas y a la vez fugaces nueve horas en que llegó a mi boca la infusión sagrada. Al inicio del ritual me purgué físicamente, vomité, sufrí, temí, lloré, vi la muerte, la toque y volví, renacida, descontaminada en gran parte del ego, de miserias y experiencias pasadas hasta alcanzar una consciencia casi absoluta.


Una vez en este punto de consciencia me adentré en dimensiones insospechadas, agudicé mis sentidos por diez, vi la interconexión de energías en una única que conforma todo el Universo, me comunique con las plantas, con animales, con la tierra, alcancé un estado de iluminación divina.


Con el tiempo y más tomas he eregido mi verdadera esencia, la de la energía indescriptible y única que conforma nuestro infinito Universo y cada uno de nosotros, bajo esa conciencia absoluta que he mencionado me muevo y me agito en esta dimensión o realidad.


De todo esto, me alivia el tener testigos de aquella noche, y sentir como un hecho considerado insólito y de una cierta locura se convirtió en todo un derroche de ternura para mi alma y la de mis compañeros, no estamos locos al contrario somos unos privilegiados por ser escogidos por ella, dicen los pocos chamanes de este gran ritual sagrado que todos los que llegamos, especialmente de tan lejos, somos llamados para la cura.


Y era cierto, antes no nos conocíamos ninguno de nosotros y llegamos a este punto de una forma insospechada, misteriosa y claramente causal, todos unidos por un nexo en común, un sueño premonitorio, y de ahí la búsqueda hasta acabar en Perú, intrigados y hasta desconcertados pero convencidos de lo desconocido.

Tumbada esperaba nerviosa por recibir a mis compañeros al despertar, el despertar más real de nuestra vida y allí surgió de nuevo el chamán, un viejito escuálido y ennegrecido por el viento y la luz, me tendió sus manos como cuando a un niño caído le animan a levantarse, sus frágiles manos huesudas encerraban una fuerza que me transmitieron al agarrarlas el mismo vigor y poder experimentado en la noche con la toma.


Me levanté y le abracé llena de gratitud, parecía a mi lado un muñeco quebrado, en cambio de nuevo sentí su magnitud y poderío exacerbado a su lado, pensé que era un hombre milagroso que encerraba en su ser el secreto ancestral de la energía mas pura y blanca, me tranquilicé y llegaron a mí las primeras palabras de la mañana de su boca.


Lo que me dijo era ininteligible, siempre lo recuerdo como si una programación mental se tratará: ¡Hie chahuru naim brascan!...


Le dije que no comprendía y con sonrisas me lo repitió no sé cuantas veces, en un punto entré en trance, aquello me superó de nuevo y por respeto a mi, a él, a la conciencia superior no escribiré sobre ello.


Al despertar a esta realidad o para entendernos, cuando salí del trance, aparecí en un bosque totalmente desnuda, no fui consciente de mi desnudez en ningún momento hasta llegar a la aldea, y ni tan siquiera me importó, nadie se extraño salvo mis compañeros de viaje. Anduve la mayor parte por un oscuro bosque, caminando descalza sin sentir nada extraño en la fina piel de mis plantas, sin temor, sin dificultad, guiada por mi brújula intuitiva hasta llegar de nuevo a la cabaña.


Llegué sin sentimiento de extrañeza alguna, curiosamente mis pies seguían intactos, imposible para una persona que jamás ha caminado sin calzado y menos por bosques amazónicos. Estuve caminando aproximadamente ocho horas cuando desde la cabaña al bosque y su regreso hay dos días y medio a pie, inverosímil, pero cierto, la garantía que traje en mi mano una rama, la tomé por azar de una planta también sagrada que nace solo en la zona más profunda y secreta del bosque, hubo muchas más curiosidades, como que gran parte de mi viaje me acompañó una serpiente parecida a una anaconda.


Al regreso uno de mis compañeros Erick, me comentó en el avión que surgí del camino como una especie de diosa, irradiada de luz y armonía, y que el chamán les dijo que había ido a encontrarme con mi alma, me gustó escucharlo después del pacto de silencio que decidimos todos.


Desde aquél viaje mi vida ha cambiado, de los siete personajes variopintos que acudimos cuatro de ellos en los que me incluyo hemos sufrido una metamorfosis existencial y espiritual muy profunda, pongo por ejemplo a mi amiga Corinne una ex directiva de la televisión francesa, que abandonó su cómoda y aparente triunfante vida para emprender al sur de la India un proyecto humanitario digno de alabar con niñas explotadas y vendidas.


Cuatro años han transcurrido de nuestra maravilloso encuentro y seguimos los siete dispersos por el mundo unidos a través de ese sueño extraño, cuando acontece rápido nos ponemos en contacto, un dato curioso, sucede la misma noche y estamos en el altiplano, entonces sabemos que tenemos que reemprender la reconexión con lo sagrado.

27/5/11

Gracias hermano, por faltarte tiempo para brindarme de nuevo mi poema preferido de mi Alfonsina Storni, (he incluido hasta la foto por ti escogida).


Como también escribió Alfonsina en otro poema y es el encabezamiento de este blog, cuando lo viejo se hace nuevo, que sepas que tú hoy, lo has hecho por ella con este bonito detalle.


Un beso y arriba REBELDÍA

Amo todas las auroras y odio todos los crepúsculos.



¡Qué hermosas las sendas

que no tienen fin!


¡Qué hermosos los días


que no tienen noche!


¡Qué hermosas las cosas


que nunca se hicieron!...


Las columnas truncas,


los vazos trizados,


las líneas no rectas...¡


Lo que no se rige


por orden expreso!



Ir como las barcas


que no tienen remos...


¡Ir como las aves


que no tienen nido!


¡Ser algún capullo que no se adivina!


¡Poder algún día


quebrar con la marcha



de las cosas hechas!



¡Detener la tierra!



Dos y dos son cuatro...


¿y eso quién lo sabe?


Y... ¿si se me ocurre


que uno no es uno?






16/5/11


TRABAJO TALLER FUENTETAJA (09-05-2011)



Narrador Objetivo




Pasean de esquina a esquina por la acera, en un punto intermedio, el de una farola encendida, se cruzan, nunca se escucha una palabra entre ellas ni se intercambian una mirada. La rubia es joven, alta, delgada, de piel muy blanca y tiene una larga melena ondulada hasta la cintura, de tanto en tanto agita en círculos con su mano derecha un viejo bolso saco de tela negra, y luce unas musculosas piernas bajo una minifalda de cuero negro brillante, que contrasta con un top de lentejuelas desgastadas.



Camina a pasos cortos pendiente de los coches que circulan por la calle sobre unos zapatos de charol rojo de tacón de aguja muy fina, mientras sortea los agujeros de las baldosas del suelo rotas.

La otra muchacha mastica chicle y cada cinco segundos revienta pompas que salen de su boca, es morena con rasgos pronunciadamente orientales, muy delgada y de estatura baja, su cabello es largo, lacio y oscuro, va vestida con un mono completo de cuero negro muy ajustado y en su cintura lleva una riñonera de cuero gris con chapitas de coca-cola.



Se detiene un coche a su paso y la chica oriental se acerca hasta la ventanilla bajada, intercambia unas palabras y en pocos segundos el coche emprende su marcha, la rubia se detiene para observarla, al girarse y descubrirla la hace un gesto de corte de mangas.

En ese instante la rubia la dice en voz alta: Pero vaya mierda de puta maleducada.



La chica oriental se acerca con grandes pasos hasta quedar frente a ella y con los brazos en jarras la responde: Me tienes hasta los huevos y, ándate con ojo, que tal vez hoy por fin te haga desaparecer.



La rubia eleva aún más su voz y con ojos enrojecidos la contesta: ¿No me estarás amenazando por un casual? Porque si quiero con tan solo una llamada te hago quemar viva.



La otra replica: No hay huevos, pobre puta de cloaca…, además si así fuese, ya lo habrías hecho hace tiempo.



El frenazo de dos coches las llama su atención, sin tiempo alguno descienden cinco jóvenes ágiles hacía ellas, sus rostros son serios y llevan el pelo rapado al cero, dos de ellos llevan en su mano derecha un bate de beisbol.

Tres de ellos son corpulentos y de estatura bastante alta, los otros dos son comunes, uno de estos tiene en su cuello tatuado la cruz gamada y cojea de la pierna izquierda, el resto llevan en sus brazos derechos tatuajes con motivos nazis. El paso firme y corto de los jóvenes las da tregua a reaccionar y cerrar sus bocas de sorpresa para salir corriendo.

A la vuelta de la esquina son pilladas y llevadas por el cuello hasta la farola, no hay gritos ni aspavientos por resistencia de sus cuerpos.

Empujadas con fuerza contra la pared, la rubia recibe con brio sobre la boca de su estómago uno de los bates que se hunde y queda incrustado por la presión de una mano ajena; el otro bate está cruzado en el cuello de la chica oriental, solo se escucha el jadeo respiratorio de las muchachas y el maullido de un gato callejero en la acera.

Muy pegados dos de ellos se encienden unos pitillos mientras observan con rostro de satisfacción la escena, el quinto, el de la cojera con la cruz gamada tatuada al cuello se coloca entre ellas con una afilada navaja que mueve con firmeza de izquierda a derecha ante sus ojos, mientras las susurra con voz amenazante:

“Odiamos a las putas y no podemos verlas por nuestras calles, y si además son engendros de maricones como vosotros nos seduce cortarles los huevos y verlos desangrar lentamente y sin piedad, nos comprendéis”.


Las cabezas al unísono de las jóvenes se movieron de arriba abajo afirmando, mientras entrelazaron sus manos sin escucharse una palabra ni intercambiarse una mirada, en aquel punto intermedio, el de la farola encendida.









25/4/11

BELLEZA FÍSICA



Llena de fuerza caminaba derecha sobre mis tacones como un soldado hacía el objetivo, consciente y ajena como una mezcla de mahonesa bien hecha di rápido sabor a la insípida galería y la acera se transformó sin buscarlo en una especie de pasarela. Creí estar dentro de un videoclip y, me puse muy nerviosa cuando los rostros desconocidos se giraron llenos de sorpresa, alegría, admiración hasta rabiar y envidiar de las féminas, con la comparsa musical de fondo con piropos y silbidos a cuatro tonos en plan elogios de bienvenida.
Y yo me pregunto ante tanta gloriosidad ¿pero caminaba o volaba?...
Para que luego digan que la belleza no es atrayente y poderosa, y por experiencia siempre antónimo enérgico de la indiferencia.

12/4/11





TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA


(11-04-2011)


Texto con narrador omnisciente.



A pesar de darse una ducha fría seguía en la cama sin poder conciliar el sueño, sabía que la situación que vivía se haría pronto insostenible, pero en el fondo sentía una necesidad y un placer que la superaba en todos los sentidos. Casi todo lo que la sucedía lo buscaba premeditadamente, y no podía ni quería en su interior evitarlo, era como una fuerza mayor.


Inquieta aparcó de un codazo su reconcome, tomó su móvil y una noche más mandó un mensaje a Borja que rezaba literalmente: “ya sabes donde encontrarme”.


El reloj de su mesilla marcaba las 01:15 de la madrugada, mañana miércoles tenía que estar a la 8:30 en punto en la oficina para una reunión con directivos franceses de una posible empresa cliente, y no eran horas para revolcones, pero necesitaba liberar tensión y él era su mejor comodín.


Borja que jamás la había dejado en la estacada la respondió en pocos segundos con otro mensaje que decía: “en media hora estoy entre tus piernas”. Así fue, acudió como una bala incluso antes de lo previsto, con su predisposición innata a hacer una buena faena, nada complicado para un veinteañero, con una estupenda complexión y unas ganas tremendas de sexo.


Llegó frente a la puerta de Camila y tocó el timbre con cierto aire alterado, tenía los cabellos revueltos, y llevaba unos vaqueros flojos con una sudadera del Che. Le abrió la puerta completamente desnuda, acostumbrado al juego de Camila sin rechistar se fue desnudando por el pasillo hasta el dormitorio, no hubo preámbulos, ni previos calentamientos para entrar en acción y, la intensa noche se desarrolló como era de esperar en dos buenos jugadores del sexo puro y duro.


La partida acabó al alba con la derrota del muchacho sobre el cuerpo de Camila, a las 07:00 de la mañana le abandonó en su cama dormido en apariencia plácidamente, apurada en tiempo se pegó una ducha rápida y se vistió a toda prisa para salir pitando a la oficina euforica y contenta.


Mientras se maquillaba en el coche aprovechando los semáforos en rojo recibió un mensaje en el móvil de su jefe, la deseaba éxito en la negociación y la citaba a las 8 de la tarde a su regreso de Bruselas en el pub de siempre. En ese momento le resultó un pesado y además no tenía tiempo de contestarle, así que decidió dejarlo para más tarde.


Al llegar a su despacho su secretaria le informó que los franceses y el resto de los convocados ya estaban en la sala de reuniones, solo faltaba ella, con una aparente desazón pidió al entrar disculpas a todos los presentes por el retraso, sabía que le resultaría fácil lograr ser eximida de su descortesía si desplegaba todos sus encantos y simpatía como ella solo conocía. En pocos instantes fue su cuerpo la única atención de la sala, Camila era una mujer muy atractiva y con una estupenda silueta, las sonrisas de aceptación por todo el personal masculino fueron unánimes y el ambiente se relajó.


La mañana acabó con un rotundo éxito en la negociación, Camila había logrado una nueva empresa cliente en su cartera, su presencia en las reuniones siempre resultaban ser un talismán y una baza que la empresa explotaba sin escrúpulos. Al margen de su aspecto tan atractivo estaba satisfecha con su labor, sabía que era una excelente profesional en el campo financiero, siempre tenía éxito en todas sus facetas y emprendimientos, pese al pecaminoso deseo que la ataba y minaba de libertad en ocasiones.


Respecto a Borja para entonces ya se había ido de casa de Camila, se despertó antes de cerrar ella la puerta al salir, quedó con tristeza una vez más al comprobar que no se despedía ni tan siquiera con una leve acaricia, este hecho era inconfesable, en especial para con sus amigos que le envidiaban por creer tener la posibilidad de tirarse a una mujer como ella cada dos por tres. Taciturno pensó una vez más, que tal vez estuviese más enamorado de ella de lo que imaginaba.


Antes de ir a almorzar con su colaborador más próximo Camila llamó a su jefe a Bruselas, le dio la buena noticia de la exitosa reunión e intercambiaron pequeñas anécdotas sobre trabajo. El jefe de Camila era el Vicepresidente de la empresa, un hombre de mediana edad, inteligente, egocéntrico e implacable negociador, todos los trucos en este campo los había aprendido Camila de él en los cinco años que llevaban trabajando juntos. La felicitó satisfecho y recordó su cita a las 8:00 en el pub, ella le explicó que habría que posponerla, el Director Financiero francés la había invitado a cenar a las 9:30 para celebrar el acuerdo empresarial.


De inmediato le resultó extraña e incómoda una cena tan privada entre ellos, pero optó por cambiar el encuentro para la tarde siguiente a la misma hora, eso sí, la sugirió con cierto tono de reproche que no quería enterarse que se había acostado muy tarde.


Al finalizar la llamada el jefe de Camila partió un lápiz entre sus dedos, se encontraba muy molesto, en su ego masculino no le apetecía lo más mínimo imaginársela con coqueteos y seducciones, estaba convencido de su relativa fidelidad, pero a veces le surgía como en esta ocasión, pequeños resquemores de alerta que le exasperaban de sobremanera y que no estaba dispuesto a consentir si algún día se convertían en certeza.


Camila por el contrario al terminar la llamada se le escapó una sonrisa de malicia, pensó que era un capullo y un ingenuo por creer que la tenía como una adquisición también en su vida personal. De nuevo comenzó a estar inquieta y a experimentar esa necesidad de liberación, se fue a buscar a su colaborador que la esperaba en su despacho para almorzar, este era un joven farmacéutico y uno de sus mejores fichajes en su equipo, aparte de muy trabajador y fiel, tenía una gran agudeza para la resolución de problemas y conflictos.


Al tomar el ascensor y llegar al sótano Camila con cautela comprobó que estaban solos, le sugirió con una enigmática mirada que tal vez podían antes pasar por el baño, Leopoldo por rutina entendió iso facto la consigna, y la siguió al baño de mujeres, allí encerrados consumó su apetencia como quien se compra un par de zapatos.


En el restaurante él no paró de mirarla embelesado mientras Camila disertaba en un nuevo proyecto, siempre quedaba atontado unas horas después de pillarle por banda, tenía muy claro que ella manejaba la batuta en esta orquesta y esta situación anómala de poder le seducía hasta la locura, era la primera vez en su vida que tenía una mujer de esta estirpe y sexualidad, aunque penase en el abismo su corazón.


Por la tarde aún en su despacho, mientras ella decidía con los pies sobre su mesa que se pondría para la cena y fantaseaba como acabaría la noche con su sensual homónimo francés, recibió un mensaje de Borja recordándola lo buena que estaba, Camila sabía de sobra que era un chiquillo con cuerpo de hombre pero sintió una especie de ternura hacía él con este tipo de mensajes.


Acto seguido este hecho la llevó a recapitular la mañana, se centró justo en el punto de conversación con su jefe, como una gran estratega intuitiva no deseaba bajo ningún concepto que su ascendente carrera profesional se viese truncada por nada y menos por dudas o celos, así que, aprovecho en ese instante que él regresaba en un vuelo a Madrid, para llamarle al móvil y contarle en el buzón de voz sin ningún tapujo lo mucho que le echaba de menos y lo que la apetecería cambiar el encuentro de mañana, por una romántica cena en su casa, incluso le sugirió varias mentiras para contar a su esposa y así poder pasar juntos más tiempo, aunque lo importante para ella iba más allá de la cena, estar juntos y su carrera.


Al atardecer camino de casa por la autopista, Camila recibió una llamada inesperada, la de su novio Bruno, emocionada sacó el coche al arcén, apagó el motor y puso la luz de emergencia, la llamaba era desde una de las bases del parque natural de Gorongosa en Mozambique, le contó que estaba muy cansado pero muy satisfecho con su proyecto de catalogación de aves, le quedaban aún dos meses de trabajo y la confesó que ya se le hacían interminables para regresar a sus brazos. Ella estaba muy feliz de escucharle, hacía siete días que no hablaban y echaba de menos oír su voz, tan cálida y serena, la conversación no duró más de quince minutos, había interferencias y siempre sucedía lo mismo, ella se bloqueaba y acababa desmoronada llorando por todo, por su ausencia, las mentiras, su desesperación, su incontrolada apetencia, por el miedo al regreso definitivo de Bruno, el proyecto de matrimonio.


Bruno admiraba de su novia dos cosas en especial, una la enorme templanza que demostraba para soportar las situaciones adversas, dos su capacidad para priorizar objetivos, sabía de sobra que eran pocas las mujeres que hubiesen consentido una larga relación sentimental en la distancia, salvo por amor y/o sus carreras profesionales. No obstante, una cierta nostalgia le embargaba hacía meses al hablar con ella, como si por momentos intuyese que la Camila que amaba se estaba desvaneciendo.

Le costó otros quince minutos serenarse y encender el motor del coche, el ruido de éste la activo como un reloj de cuerda, al llegar a casa ya tenía como por arte de magia su mente centrada en la cena y el desarrollo de la misma. Dejó el coche en la calle, porque pensó que no la merecía la pena meterlo en el garaje para tan poco tiempo de espera, al entrar por el portal el portero salió rápido a su encuentro para saludarla y llamarla el ascensor, Camila le mostró una de sus mejores sonrisas con galantería, para eso le resultaba un apuesto polaco, fuerte y servicial que el mes pasado la sacó de un apuro con un grifo de la cocina.

Mientras la sujetaba la puerta algo nervioso, la recordó que no olvidase que estaba a su disposición para cualquier cosa, ella con aparente gratitud comenzó a experimentar esa necesidad de liberación, se le acercó por sorpresa hasta rozarle con sus pechos y musitándole al oído le dijo: “Pues claro que sí, mañana a las 6 de la tarde te necesitaré un ratito”.








6/4/11

POST-ORGASMO
Me la trae al pario lo que piensen, ya sé que no es un "te quiero" ni tan siquiera un piropo fino, pero a mí me estremece las entrañas, que a cuentas es lo que necesito, escucharle susurrarme: “Desde que me crucé entre tus piernas estoy perdido en tu recóndito escondrijo”.