25/4/11

BELLEZA FÍSICA



Llena de fuerza caminaba derecha sobre mis tacones como un soldado hacía el objetivo, consciente y ajena como una mezcla de mahonesa bien hecha di rápido sabor a la insípida galería y la acera se transformó sin buscarlo en una especie de pasarela. Creí estar dentro de un videoclip y, me puse muy nerviosa cuando los rostros desconocidos se giraron llenos de sorpresa, alegría, admiración hasta rabiar y envidiar de las féminas, con la comparsa musical de fondo con piropos y silbidos a cuatro tonos en plan elogios de bienvenida.
Y yo me pregunto ante tanta gloriosidad ¿pero caminaba o volaba?...
Para que luego digan que la belleza no es atrayente y poderosa, y por experiencia siempre antónimo enérgico de la indiferencia.

12/4/11





TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA


(11-04-2011)


Texto con narrador omnisciente.



A pesar de darse una ducha fría seguía en la cama sin poder conciliar el sueño, sabía que la situación que vivía se haría pronto insostenible, pero en el fondo sentía una necesidad y un placer que la superaba en todos los sentidos. Casi todo lo que la sucedía lo buscaba premeditadamente, y no podía ni quería en su interior evitarlo, era como una fuerza mayor.


Inquieta aparcó de un codazo su reconcome, tomó su móvil y una noche más mandó un mensaje a Borja que rezaba literalmente: “ya sabes donde encontrarme”.


El reloj de su mesilla marcaba las 01:15 de la madrugada, mañana miércoles tenía que estar a la 8:30 en punto en la oficina para una reunión con directivos franceses de una posible empresa cliente, y no eran horas para revolcones, pero necesitaba liberar tensión y él era su mejor comodín.


Borja que jamás la había dejado en la estacada la respondió en pocos segundos con otro mensaje que decía: “en media hora estoy entre tus piernas”. Así fue, acudió como una bala incluso antes de lo previsto, con su predisposición innata a hacer una buena faena, nada complicado para un veinteañero, con una estupenda complexión y unas ganas tremendas de sexo.


Llegó frente a la puerta de Camila y tocó el timbre con cierto aire alterado, tenía los cabellos revueltos, y llevaba unos vaqueros flojos con una sudadera del Che. Le abrió la puerta completamente desnuda, acostumbrado al juego de Camila sin rechistar se fue desnudando por el pasillo hasta el dormitorio, no hubo preámbulos, ni previos calentamientos para entrar en acción y, la intensa noche se desarrolló como era de esperar en dos buenos jugadores del sexo puro y duro.


La partida acabó al alba con la derrota del muchacho sobre el cuerpo de Camila, a las 07:00 de la mañana le abandonó en su cama dormido en apariencia plácidamente, apurada en tiempo se pegó una ducha rápida y se vistió a toda prisa para salir pitando a la oficina euforica y contenta.


Mientras se maquillaba en el coche aprovechando los semáforos en rojo recibió un mensaje en el móvil de su jefe, la deseaba éxito en la negociación y la citaba a las 8 de la tarde a su regreso de Bruselas en el pub de siempre. En ese momento le resultó un pesado y además no tenía tiempo de contestarle, así que decidió dejarlo para más tarde.


Al llegar a su despacho su secretaria le informó que los franceses y el resto de los convocados ya estaban en la sala de reuniones, solo faltaba ella, con una aparente desazón pidió al entrar disculpas a todos los presentes por el retraso, sabía que le resultaría fácil lograr ser eximida de su descortesía si desplegaba todos sus encantos y simpatía como ella solo conocía. En pocos instantes fue su cuerpo la única atención de la sala, Camila era una mujer muy atractiva y con una estupenda silueta, las sonrisas de aceptación por todo el personal masculino fueron unánimes y el ambiente se relajó.


La mañana acabó con un rotundo éxito en la negociación, Camila había logrado una nueva empresa cliente en su cartera, su presencia en las reuniones siempre resultaban ser un talismán y una baza que la empresa explotaba sin escrúpulos. Al margen de su aspecto tan atractivo estaba satisfecha con su labor, sabía que era una excelente profesional en el campo financiero, siempre tenía éxito en todas sus facetas y emprendimientos, pese al pecaminoso deseo que la ataba y minaba de libertad en ocasiones.


Respecto a Borja para entonces ya se había ido de casa de Camila, se despertó antes de cerrar ella la puerta al salir, quedó con tristeza una vez más al comprobar que no se despedía ni tan siquiera con una leve acaricia, este hecho era inconfesable, en especial para con sus amigos que le envidiaban por creer tener la posibilidad de tirarse a una mujer como ella cada dos por tres. Taciturno pensó una vez más, que tal vez estuviese más enamorado de ella de lo que imaginaba.


Antes de ir a almorzar con su colaborador más próximo Camila llamó a su jefe a Bruselas, le dio la buena noticia de la exitosa reunión e intercambiaron pequeñas anécdotas sobre trabajo. El jefe de Camila era el Vicepresidente de la empresa, un hombre de mediana edad, inteligente, egocéntrico e implacable negociador, todos los trucos en este campo los había aprendido Camila de él en los cinco años que llevaban trabajando juntos. La felicitó satisfecho y recordó su cita a las 8:00 en el pub, ella le explicó que habría que posponerla, el Director Financiero francés la había invitado a cenar a las 9:30 para celebrar el acuerdo empresarial.


De inmediato le resultó extraña e incómoda una cena tan privada entre ellos, pero optó por cambiar el encuentro para la tarde siguiente a la misma hora, eso sí, la sugirió con cierto tono de reproche que no quería enterarse que se había acostado muy tarde.


Al finalizar la llamada el jefe de Camila partió un lápiz entre sus dedos, se encontraba muy molesto, en su ego masculino no le apetecía lo más mínimo imaginársela con coqueteos y seducciones, estaba convencido de su relativa fidelidad, pero a veces le surgía como en esta ocasión, pequeños resquemores de alerta que le exasperaban de sobremanera y que no estaba dispuesto a consentir si algún día se convertían en certeza.


Camila por el contrario al terminar la llamada se le escapó una sonrisa de malicia, pensó que era un capullo y un ingenuo por creer que la tenía como una adquisición también en su vida personal. De nuevo comenzó a estar inquieta y a experimentar esa necesidad de liberación, se fue a buscar a su colaborador que la esperaba en su despacho para almorzar, este era un joven farmacéutico y uno de sus mejores fichajes en su equipo, aparte de muy trabajador y fiel, tenía una gran agudeza para la resolución de problemas y conflictos.


Al tomar el ascensor y llegar al sótano Camila con cautela comprobó que estaban solos, le sugirió con una enigmática mirada que tal vez podían antes pasar por el baño, Leopoldo por rutina entendió iso facto la consigna, y la siguió al baño de mujeres, allí encerrados consumó su apetencia como quien se compra un par de zapatos.


En el restaurante él no paró de mirarla embelesado mientras Camila disertaba en un nuevo proyecto, siempre quedaba atontado unas horas después de pillarle por banda, tenía muy claro que ella manejaba la batuta en esta orquesta y esta situación anómala de poder le seducía hasta la locura, era la primera vez en su vida que tenía una mujer de esta estirpe y sexualidad, aunque penase en el abismo su corazón.


Por la tarde aún en su despacho, mientras ella decidía con los pies sobre su mesa que se pondría para la cena y fantaseaba como acabaría la noche con su sensual homónimo francés, recibió un mensaje de Borja recordándola lo buena que estaba, Camila sabía de sobra que era un chiquillo con cuerpo de hombre pero sintió una especie de ternura hacía él con este tipo de mensajes.


Acto seguido este hecho la llevó a recapitular la mañana, se centró justo en el punto de conversación con su jefe, como una gran estratega intuitiva no deseaba bajo ningún concepto que su ascendente carrera profesional se viese truncada por nada y menos por dudas o celos, así que, aprovecho en ese instante que él regresaba en un vuelo a Madrid, para llamarle al móvil y contarle en el buzón de voz sin ningún tapujo lo mucho que le echaba de menos y lo que la apetecería cambiar el encuentro de mañana, por una romántica cena en su casa, incluso le sugirió varias mentiras para contar a su esposa y así poder pasar juntos más tiempo, aunque lo importante para ella iba más allá de la cena, estar juntos y su carrera.


Al atardecer camino de casa por la autopista, Camila recibió una llamada inesperada, la de su novio Bruno, emocionada sacó el coche al arcén, apagó el motor y puso la luz de emergencia, la llamaba era desde una de las bases del parque natural de Gorongosa en Mozambique, le contó que estaba muy cansado pero muy satisfecho con su proyecto de catalogación de aves, le quedaban aún dos meses de trabajo y la confesó que ya se le hacían interminables para regresar a sus brazos. Ella estaba muy feliz de escucharle, hacía siete días que no hablaban y echaba de menos oír su voz, tan cálida y serena, la conversación no duró más de quince minutos, había interferencias y siempre sucedía lo mismo, ella se bloqueaba y acababa desmoronada llorando por todo, por su ausencia, las mentiras, su desesperación, su incontrolada apetencia, por el miedo al regreso definitivo de Bruno, el proyecto de matrimonio.


Bruno admiraba de su novia dos cosas en especial, una la enorme templanza que demostraba para soportar las situaciones adversas, dos su capacidad para priorizar objetivos, sabía de sobra que eran pocas las mujeres que hubiesen consentido una larga relación sentimental en la distancia, salvo por amor y/o sus carreras profesionales. No obstante, una cierta nostalgia le embargaba hacía meses al hablar con ella, como si por momentos intuyese que la Camila que amaba se estaba desvaneciendo.

Le costó otros quince minutos serenarse y encender el motor del coche, el ruido de éste la activo como un reloj de cuerda, al llegar a casa ya tenía como por arte de magia su mente centrada en la cena y el desarrollo de la misma. Dejó el coche en la calle, porque pensó que no la merecía la pena meterlo en el garaje para tan poco tiempo de espera, al entrar por el portal el portero salió rápido a su encuentro para saludarla y llamarla el ascensor, Camila le mostró una de sus mejores sonrisas con galantería, para eso le resultaba un apuesto polaco, fuerte y servicial que el mes pasado la sacó de un apuro con un grifo de la cocina.

Mientras la sujetaba la puerta algo nervioso, la recordó que no olvidase que estaba a su disposición para cualquier cosa, ella con aparente gratitud comenzó a experimentar esa necesidad de liberación, se le acercó por sorpresa hasta rozarle con sus pechos y musitándole al oído le dijo: “Pues claro que sí, mañana a las 6 de la tarde te necesitaré un ratito”.








6/4/11

POST-ORGASMO
Me la trae al pario lo que piensen, ya sé que no es un "te quiero" ni tan siquiera un piropo fino, pero a mí me estremece las entrañas, que a cuentas es lo que necesito, escucharle susurrarme: “Desde que me crucé entre tus piernas estoy perdido en tu recóndito escondrijo”.

5/4/11


Sin palabra...

¡Escribe, escribe, no pares hasta que te hartes!, se ordenaba mientras su mano sin control escribía como poseída por una fuerza desconocida. Dicen que aún no ha parado de relatar, de gritar, de contar, de explicar, de inventar, de soñar, de defender todo lo que su muda boca la impedía.



Con palabra...

Palabra, palabras, palabra,

todo son palabras...

quisiera que el mundo hablase con su mirada,

entonces tú sabrías lo que tanto callaba.



31/3/11

De mis reflexiones


"El yoga es una disciplina que enaltece el cuerpo, la mente y el alma con supremacía".

"Sé que soy feliz cuando sin motivo aparente canturreo de forma inesperada e inconsciente".

"Se hizo mi luz cuando alcancé mi más macabra oscuridad".

"Soy dichosa porque nuestras almas están selladas de eternidad".

"En mitad del campo con los cuatro horizontes al descubierto, me clavo con fuerza en la tierra, con mis brazos abiertos como mágicas aspas, doy un giro, dos y hasta tres, en el cuarto no soy nada en el quinto todo el poder".

29/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (28-03-2011)


Narrador personaje testigo


Hoy martes todo el pueblo está conmocionado por la tragedia de Sonsoles e Inocencia, en cada una de sus esquinas es el único tema de conversación y sobre todo de especulación, no es para menos teniendo en cuenta que aquí todo el mundo se conoce y se concede el derecho impune de opinar, cuestionar, indagar y criticar sobre la vida de otros.

En este caso, misterioso y extraño de dos vecinas de toda la vida el pasado se ha desenterrado a toda velocidad como al tirar del extremo de un ovillo de lana; este es el precio que hay que pagar por vivir en un pequeño lugar, donde el anonimato es casi imposible. Reconozco que es el único hecho que me preocupa mantener a toda costa desde que me trasladé aquí en mi huída de la ciudad.

De Inocencia deduzco que es la más apreciada por las gentes por un hecho revelador, que la mayoría de las habladurías feas no se propagan sobre ella, también porque era más que evidente su carácter simpático y afable, dicen que fue en el colegio cuando se hicieron amigas inseparables a pesar de la diferencia social que las marcaba en la época. Sonsoles era huérfana de madre e hija única del veterinario del pueblo, su familia era de las más pudientes del lugar, en cambio Inocencia era la séptima hija de un jornalero a sueldo y su madre se dedicaba a lavar la ropa en las casas ricas.

En cuanto a Sonsoles la mayoría de los vecinos habla poco y mal, tal vez porque era una mujer seria, arrogante y distante, yo personalmente me quedo con lo chocante que me resulta que dos mujeres tan opuestas en apariencia y vida hayan mantenido su amistad más de 70 años, he escuchado todo tipo de chismorreos, lo cierto que las ocasiones que me las cruzaba por la calle, la que contestaba a mi saludo con agrado era siempre Inocencia, en cambio Sonsoles si podía me evitaba.

Entre pitos y flautas, he recompuesto la vida de las dos ancianas, seguro que sobrehilada pero es lo que tiene verte inmiscuida en esta encrucijada de rumores a veces contradictorios que te llegan como aluviones desde que sales de casa. Ellas como he mencionado de niñas ya eran inseparables, comentan que Inocencia estaba todo el día a las faldas de Sonsoles, algunos dicen que porque se la llevaba todas las tardes a merendar y a jugar a su casa, incluso el día de la primera comunión las niñas llevaron idénticos vestidos, Sonsoles se encaprichó que tenían que ir iguales, y la familia a disgusto disimuló como una obra de caridad que la modista de la niña hiciera uno exacto para Inocencia, aquello en su día también dio mucho que hablar, y se oyeron rumores de que sino sería que el veterinario estaba liado con la lavandera y las niñas eran una tapadera.

Cuando se hicieron jóvenes, recuerdan que las dos eran agraciadas y divertidas, pero su relación se hizo algo dificultosa porque las amigas ricas de Sonsoles no querían ir nunca con la pobre y ni pensar las amigas de la pobre con la rica, sin pasar por alto la oposición febril que crecía con los años por parte de ambas familias, que en tiempos de posguerra con crisis y rencores las diferencias sociales eran aún más acuciantes.

La primera separación llegó cuando Sonsoles marchó a Madrid a una residencia de señoritas a cursar los estudios medios y superiores, soñaba con ir a la universidad y de hecho consiguió dos carreras Magisterio y Filosofía, solo ejerció como maestra dos años después de casarse a la edad de 21 años con un notario 15 años mayor, seis años después enviudó sin hijos y reanudó los estudios, siempre vivió de las rentas y herencias, y cuando finalizó su segunda carrera se estableció definitivamente en el pueblo y no se la volvió a conocer hombre alguno, salvo su padre al que atendió con esmero hasta su muerte.

Según me contó el otro día una sobrina de Inocencia en esos años las jóvenes estuvieron estrechamente en comunicación, se escribían muy a menudo, aparte de las innumerables visitas que Sonsoles realizaba al pueblo y aprovechaban para encontrarse, en este tiempo dice que ella se volvió algo remilgada, la capital y su amplia vida social la hicieron altiva y arrogante y su tía Inocencia comenzó a molestarse con su amiga por varios desplantes, como no invitarla a su boda con la excusa de que se celebraba en el lejano Madrid.

En cuanto a Inocencia, acabados sus estudios primarios se colocó a servir en casa del boticario, como era una muchacha agraciada e inteligente al año acabó trasladándose a la provincia de Córdoba para trabajar de doncella en casa de unos marqueses, allí conoció a su marido que era uno de los chóferes, un hombre simple y aburrido, con él tuvo un hijo, Luisín, su vida fue escasa de dinero y emociones. Por cierto Inocencia si invitó a Sonsoles a su boda y ella acudió sola con la excusa de que su marido estaba indispuesto, de aquello también se comentó lo suyo, como que el notario era un orgulloso y no admitía codearse con gente pobre.

Los años transcurrieron con aparente normalidad entre ellas, su relación era privada, reservada y muy estrecha pese a la distancia, según las más próximas a las ancianas, siempre estuvieron en contacto pese a los años que Inocencia residió en Córdoba, se llamaban por teléfono todas las semanas y, en festividades y vacaciones se veían en el pueblo, hasta que Inocencia enviudó y se trasladó a su pueblo de forma estable. Dicen que estaban más unidas que a sus propias familias, de hecho el hijo de Inocencia ni siquiera pasaba a visitarla porque en apariencia ni la preocupaba, e incluso he oído decir en la taberna que el difunto esposo de Inocencia, a veces entre vino y vino se quejaba de que parecían entre ellas dos enamoradas.

En esta última década han vivido prácticamente juntas, Inocencia dormía y pasaba casi todo el día en casa de Sonsoles, ésta era enorme y con muchas comodidades y además tenía dos muchachas que la atendían la casa y la cocina, así que las ancianas dedicaban el día a paseos, misas, visitas al médico y a conocidas, y a sus entretenimientos más particulares como la lectura en Sonsoles y el ganchillo en Inocencia.

El pasado domingo a las cinco de la tarde, la muchacha encargada de la cocina las sirvió la merienda en el saloncito de costura, café con leche y algunos dulces, se despidió de ellas hasta las nueve de la noche, la hora de regresar para la cena, al volver encontró el portón de la puerta principal abierto, le resultó extraño, ese día las ancianas no esperaban visitas que ella supiera, pensó que tal vez llegó alguien de forma inesperada y olvidaron cerrarlo de nuevas, al cruzar el gran recibidor las comenzó a llamar, no recibió respuesta, al entrar al saloncito las halló cada una en su butaca dormidas profunda y plácidamente con la merienda inacabada sobre la mesa.

No quiso molestar y se cambió de ropa, y al volver fue consciente del hecho insólito, las intentó espabilar con palmadas en la cara pero no resultó, agitada y nerviosa pidió ayuda, cuando llegó el servicio de emergencias no pudo hacer nada por Sonsoles, ya estaba muerta, en cambio Inocencia falleció camino del hospital por una parada cardio-respiratoria.

Hoy las autopsias han revelado que han sido envenenadas, y con ellas se ha destapado la caja de Pandora, poco a poco emergen las injurias y murmuraciones y, los interrogantes quedan abiertos con malicia más que nunca, ya hay quienes dicen que si las muertes son motivo de herencias que no están claras, supuestamente los bienes de Sonsoles pasaban para Inocencia, y sospechan del hijo de ésta. También se ha descubierto con sorpresa que hace dos semanas Sonsoles fue diagnosticada de un cáncer irreversible de colón y que Inocencia en una nota medio escrita hallada en su cómoda, narraba su sufrimiento y que prefería morirse antes que acabar sola o en una residencia, ya los hay que dicen que ella planeará las muertes, y otros que lo más seguro que fuese cosa de ambas.

A mí de esta triste historia me queda una única reflexión que aquí se hace testigo, el interés desmedido del ser humano por encarnizarse en el insidioso espectáculo de la especulación y el morbo con la muerte del prójimo.

15/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (14-03-2011)

Narrador personaje protagonista (primera persona).


Me siento muy feliz jugando en la calle con mis amigas del barrio, Cecilia se ha bajado la cuerda y queremos saltar unos duplex, a mí se me dan genial, proponemos hacer parejas y tomar la revancha a mi hermana y a Anita, luego comentan Vero y Mati que podemos ir a buscar a los chicos y cruzar al barrio nuevo, tal vez quieran jugar al escondite, sino acabaremos como siempre tonteando con ellos en el parque.


De repente, veo frente a mí a todos de pie observándome fijamente, con una expresión mezclada de sorpresa, rechazo y tristeza, entonces me doy cuenta que de mi pelo caen copos de nieve; por unos segundos me resulta especial y maravilloso y sonrío, pero rápido siento que es un problema que me hace diferente y me excluye, comienzo a llorar mientras intento acercarme a ellos, mi hermana sale corriendo avergonzada y el resto no quiere ni siquiera que me aproxime, tengo un dolor horrible de soledad en mi alma y tan sólo deseo morirme.


Me despierta un grito con un bofetón en la cara, el Melenas me acaba de sacar de esta maldita pesadilla que me atormenta hace años, se repite como una vieja película una y otra vez, cuando le da la gana. Ya le he dicho que no me ponga más la mano encima, siempre me trata mal y aprovecha la mínima ocasión para darme, estoy muy harta, esta vez con el bofetón me ha movido un diente, parece gilipollas sabiendo lo mal que tengo la boca, pero él lo arregla diciendo que soy una tía muy delicada. Se vale porque no puedo caminar hace dos días, tengo las piernas muy hinchadas y llenas de eczemas porque mis riñones están a punto de palmar, pero no quiero que me lleve al hospital porque entonces me moriré sin ella.

No sé como le aguanto, será porque no me queda nadie ni nada en esta odisea frustrada, los demás colegas se han ido, como el Navajas, cuánto le echo de menos, con él sí que lo pasé bien, aunque cuando le encontré estaba ya hecho una piltrafa, yo aún estaba a tiempo de recular y reinventarme, pero los muy cabrones de mis padres que siempre vivieron para ellos y no quisieron nunca complicaciones me echaron a la calle sin escrúpulos ni humanidad con tan sólo 21 años, y con mi bagaje de inseguridades me encontré ante un precipicio pérdida y sin retorno.

Desde aquél día he seguido sola pero llena de rabia, me pegué aún más a las malas compañías, a los colgados, los marginados, los desahuciados socialmente, hasta que el Navajas apareció y me echo un cable, me enseñó a buscarme la vida sin meterme en grandes líos y me aconsejaba entre pico y pico, Malena escapa tú que aún puedes, pero adonde iba, si la otra vida me parecía más que nunca una profunda cagada.

He hecho y me ha pasado de todo y, para el resto del mundo absolutamente nada, qué ironía si yo contase todas mis heroicidades, he trepado por alambradas, saltado por balcones, comido de la basura, dormido en la calle, me han violado, me han pegado, me he prostituido, he suplicado, me han insultado, me han despreciado, he mendigado, me han robado y he robado, me han intimidado, he sufrido prisión injustamente y, no sé cuantas barbaridades más que mi memoria ya no alcanza.


En cambio ahora que todo esto se acaba, me doy cuenta que mi mayor enemigo no ha sido en mi vida ella, ni tan siquiera yo, sino todos aquellos que con pequeñas gestas me amedrantaron la moral y la estima desde niña, comenzando por mis padres egoístas, moralistas y llenos de desamor, por aquellos maestros tiranos y personalistas que me subestimaron, por la crueldad de mis hermanos ejemplares y aventajados, por el dedo acusador que en la adolescencia me perseguía por casa, el instituto, la familia, los falsos amigos, decretando a hurtadillas que yo Malena era carne de cañón, por solo intentar a mi manera, reconozco que con sobrada rebeldía y soberbia, dar llamadas de atención y aceptación a mi persona hasta encontrarme.

Pero una vez tirada a la calle descubrí a mi manada, a los desencontrados como yo de alma, y en un rincón perdido de este laberinto me la presentaron una noche, ya la conocía de oídas y hasta de vista y, aunque era consciente del precio que se pagaba, quise abrazarla, hasta hoy. Reconozco que mi primer y último pensamiento del día siempre es para ella, la necesito en mi muerto cuerpo corriendo por mis venas llenas de vida, sé que es difícil de comprender ni siquiera lo pido, pero lo más grande que he sentido y siento me lo da ella, es inexplicable la plenitud y el sosiego que me embarga cuando me acerca a la otra orilla donde yo soy única, libre y extraordinaria.