15/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (14-03-2011)

Narrador personaje protagonista (primera persona).


Me siento muy feliz jugando en la calle con mis amigas del barrio, Cecilia se ha bajado la cuerda y queremos saltar unos duplex, a mí se me dan genial, proponemos hacer parejas y tomar la revancha a mi hermana y a Anita, luego comentan Vero y Mati que podemos ir a buscar a los chicos y cruzar al barrio nuevo, tal vez quieran jugar al escondite, sino acabaremos como siempre tonteando con ellos en el parque.


De repente, veo frente a mí a todos de pie observándome fijamente, con una expresión mezclada de sorpresa, rechazo y tristeza, entonces me doy cuenta que de mi pelo caen copos de nieve; por unos segundos me resulta especial y maravilloso y sonrío, pero rápido siento que es un problema que me hace diferente y me excluye, comienzo a llorar mientras intento acercarme a ellos, mi hermana sale corriendo avergonzada y el resto no quiere ni siquiera que me aproxime, tengo un dolor horrible de soledad en mi alma y tan sólo deseo morirme.


Me despierta un grito con un bofetón en la cara, el Melenas me acaba de sacar de esta maldita pesadilla que me atormenta hace años, se repite como una vieja película una y otra vez, cuando le da la gana. Ya le he dicho que no me ponga más la mano encima, siempre me trata mal y aprovecha la mínima ocasión para darme, estoy muy harta, esta vez con el bofetón me ha movido un diente, parece gilipollas sabiendo lo mal que tengo la boca, pero él lo arregla diciendo que soy una tía muy delicada. Se vale porque no puedo caminar hace dos días, tengo las piernas muy hinchadas y llenas de eczemas porque mis riñones están a punto de palmar, pero no quiero que me lleve al hospital porque entonces me moriré sin ella.

No sé como le aguanto, será porque no me queda nadie ni nada en esta odisea frustrada, los demás colegas se han ido, como el Navajas, cuánto le echo de menos, con él sí que lo pasé bien, aunque cuando le encontré estaba ya hecho una piltrafa, yo aún estaba a tiempo de recular y reinventarme, pero los muy cabrones de mis padres que siempre vivieron para ellos y no quisieron nunca complicaciones me echaron a la calle sin escrúpulos ni humanidad con tan sólo 21 años, y con mi bagaje de inseguridades me encontré ante un precipicio pérdida y sin retorno.

Desde aquél día he seguido sola pero llena de rabia, me pegué aún más a las malas compañías, a los colgados, los marginados, los desahuciados socialmente, hasta que el Navajas apareció y me echo un cable, me enseñó a buscarme la vida sin meterme en grandes líos y me aconsejaba entre pico y pico, Malena escapa tú que aún puedes, pero adonde iba, si la otra vida me parecía más que nunca una profunda cagada.

He hecho y me ha pasado de todo y, para el resto del mundo absolutamente nada, qué ironía si yo contase todas mis heroicidades, he trepado por alambradas, saltado por balcones, comido de la basura, dormido en la calle, me han violado, me han pegado, me he prostituido, he suplicado, me han insultado, me han despreciado, he mendigado, me han robado y he robado, me han intimidado, he sufrido prisión injustamente y, no sé cuantas barbaridades más que mi memoria ya no alcanza.


En cambio ahora que todo esto se acaba, me doy cuenta que mi mayor enemigo no ha sido en mi vida ella, ni tan siquiera yo, sino todos aquellos que con pequeñas gestas me amedrantaron la moral y la estima desde niña, comenzando por mis padres egoístas, moralistas y llenos de desamor, por aquellos maestros tiranos y personalistas que me subestimaron, por la crueldad de mis hermanos ejemplares y aventajados, por el dedo acusador que en la adolescencia me perseguía por casa, el instituto, la familia, los falsos amigos, decretando a hurtadillas que yo Malena era carne de cañón, por solo intentar a mi manera, reconozco que con sobrada rebeldía y soberbia, dar llamadas de atención y aceptación a mi persona hasta encontrarme.

Pero una vez tirada a la calle descubrí a mi manada, a los desencontrados como yo de alma, y en un rincón perdido de este laberinto me la presentaron una noche, ya la conocía de oídas y hasta de vista y, aunque era consciente del precio que se pagaba, quise abrazarla, hasta hoy. Reconozco que mi primer y último pensamiento del día siempre es para ella, la necesito en mi muerto cuerpo corriendo por mis venas llenas de vida, sé que es difícil de comprender ni siquiera lo pido, pero lo más grande que he sentido y siento me lo da ella, es inexplicable la plenitud y el sosiego que me embarga cuando me acerca a la otra orilla donde yo soy única, libre y extraordinaria.



10/3/11

TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA
(07-03-2011)
Texto con tema libre

Llevaba dos meses con la libido disparada, desde aquel sábado por la mañana que María le vio por la ventana de la cocina subido en un taburete, la imagen de aquel hombre era de impacto y subyugación y, no tan sólo por su 1,80 de altura, pelo oscuro y ojos azules, sino por el cuerpo que poseía de perfección y seducción que rezumaba sexo y virilidad por sus cuatro costados. Sus piernas torneadas dentro de aquel ajustado vaquero le recordaron a María al mitológico Hércules; mientras su cincelado pecho desnudo y sus musculosos brazos levantados al techo la incitaron a imaginárselo atado a una cama para merced de sus más insospechados y cautivos deseos.
En ese instante Álvaro descendió con el fluorescente en la mano y la pilló mirándole extasiada con la boca entreabierta, la saludó con un movimiento de cabeza y una pícara sonrisa, ella acorralada disimuló cortada girando sus ojos a las cuerdas de la ropa, para de un puntapié darse a la fuga tras las cortinas.
Desde aquél encuentro visual con su nuevo y joven vecino de enfrente, todo cambio en su vida, estaba obsesionada por un deseo carnal incontrolado que en sus 40 años de existencia no había experimentado por nadie, ese hombre la comenzó a quitar el sueño y el apetito, en especial las malditas noches de los martes y miércoles que sabía que no volvía a casa, y en las que se preguntaba con quien andaba.
Los primeros días estuvo dispersa y bloqueada por la fuerte necesidad que en su cuerpo experimentaba, llegando incluso a pensar que estaba de siquiatra o con algún grave trastorno hormonal; después se sereno y comenzó inconscientemente a centrarse en hacer averiguaciones sobre él, lo primero que hizo fue pasar por el buzón para saber su nombre, Álvaro Quesada Lanza, lo del nombre ya la sedujo por lo germánico y masculino que entrañaba, luego le dio al seguimiento por la mirilla, más tarde logró un control de horas de entrada y salida con el sonido de la cerradura, también descubrió con fino oído la música que escuchaba y, por último con mucha paciencia por las noches a oscuras lo vigilaba por las ventanas y con cautela de día tras las persianas.
De la intensa y ardua labor dedujo que vivía solo, que trabajaba probablemente en alguna actividad creativa por su gran estilo y disponibilidad horaria, que iba al gimnasio cuatro días en semana, que le gustaba mucho la música y en especial la clásica, que pasaba siempre los fines de semana en casa, que creía que no tenía amigos, que trasnochaba únicamente los martes y miércoles, que le gustaba vestir ropa muy cara, que cocinaba solo las tardes de los domingos y lo más importante y extraño de chicas nada, por ello María pensó con algo de temor que siendo tan guapo y descomunal tal vez sería un extraño metrosexual o gay.
Pero esto último era incierto y lo comprobó María ayer tarde de domingo, que ya desesperada pero a la par espabilada preparó una colada para tender en el momento exacto que Álvaro se dispusiese como de costumbre con su música clásica de fondo a trajinar con los fogones. Ella apareció por la ventana con la ropa y las pinzas en plan afanada, acababa de darse una ducha y la humedad en su cuerpo le pegaba el diminuto vestido de gasa que acentuaba descaradamente sus encantos y, entre prenda viene y cuerda va la evidencia no pudo más, y Álvaro detuvo su mirada en aquella lozanía que sobre el poyete de enfrente le invitaba a ese placer lascivo que él dominaba y controlaba como un artista.
Sin titubear apagó los fogones y se asomó de lleno por la ventana, se presentó con educación pero con una sutil insinuación, María se mostró serena y con una amplia sonrisa de fingida inocencia le contestó; siguieron unas preguntas y respuestas típicas de dos vecinos con ganas de agradarse, hasta que un cruce de miradas intensas descolocó aquel plantel y Álvaro con gran maestría la invitó a pasar a su casa a tomar una copa de vino o si se atrevía con desquite de champán.
Sin dudarlo la libido de María aceptó de inmediato, antes corrió al baño para darse brillo en los labios y quitarse la ropa interior, tomó sus llaves y sin darse cuenta salió descalza, al abrir la puerta Álvaro la esperaba en su rellano, María estupefacta ante tanta belleza y sensualidad de cerca, quedó sin respiración, él la tomó de la cintura con delicadeza y la guió adentro, entonces se relajó, en ese instante fue cuando recordó que no llevaba sandalias y sintió una libertad extraña, como de una loba desenfrenada.
Álvaro como buen conocedor de su dote intuyó a María como a muchas mujeres de raza, pero en esta ocasión a ella la cubrió con verdadera lujuria y desaforada pasión, olvidándose por completo de la presteza que conlleva su profesión de acompañante de damas.

1/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (28-02-2011).
Realizar relato con desarrollo en base a una noticia de prensa, práctica de un único tema con un protagonista principal y secundarios, con suceso (conflicto) y posterior evolución.


NOTICIA
Una mujer de 37 años fallece en Valencia degollada por su marido en el portal del domicilio conyugal, con esta víctima se elevan a 72 el número de mujeres asesinadas por violencia doméstica en lo que va de año. El presunto agresor según testigos presenciales se dio a la fuga y en estos momentos se encuentra en paradero desconocido.

Como todas las tardes tediosas de domingo, Azucena y Luis veían la televisión acomodados en el sillón, Luis era el único que la veía con ganas, ya que a eso de las seis de la tarde se apoderaba del mando para sintonizar solo los canales de fútbol y no se podía tantear nada más.

En uno de esos momentos mágicos de plena sesión futbolera, entró un comunicado urgente con la noticia arriba expuesta, Luis en parada respiratoria abrió sus ojos como platos, incomodado y cabreado por la interrupción, al contrario que Azucena, que se enroscó como una serpiente para protegerse de la fuerte impresión que le provocaba el reguero de sangre que se retransmitía desde el lugar de los hechos y que la lleno de profunda tristeza; volcó un comentario a Luis sobre el desgraciado final de la mujer, y él con su característico humor barato la respondió que algo habría hecho para merecerlo; Azucena como de costumbre le quitó hierro al asunto y le regaño cariñosamente por la desafortunada expresión.

De nuevo las goleadas inundaron el salón y Azucena aburrida aprovechó para ir a la cocina a echar suavizante a un lavado; antes de regresar se preparó una coca cola cargada de hielo y limón, no sin antes preguntarle a Luis si también le apetecía otra; éste le contestó que sí, al acercarle ella el vaso chispeante de vida él le dio un beso, en ese momento Azucena se llenó de alegría como cuando a una niña se le reconoce en público su ejemplar comportamiento; por ello supongo que se bebió la coca cola en dos sorbos profundos y largos, como recompensa.

Sentada en su sitio se apoltronó y con los pies sobre la mesa se alejó en un profundo sueño, al rato la despertó un improperio con una orden de Luis que la hizo inconsciente levantarse de súbito a cerrar rápidamente la puerta de la cocina, esta vez al regresar al salón no descubrió un beso cariñoso sino una fuerte reprimenda por su torpeza y lo tonta que parecía de no aprender de una vez por todas que le sacaba de quicio oír el centrifugado de la máquina y, que en resumidas cuentas para qué cojones estaban las puertas sino para tenerlas cerradas, palabras textuales de éste.

Azucena como un hábito más, de los miles que había adquirido en su matrimonio se disculpó de su despiste con sumisión, tenía miedo de despertar a la fiera que había a veces dentro de Luis, aunque en su fuero interno un fuego comenzaba hacía tiempo a rebelarse con odio.

Luis como estrategia no tardó en disimular su cabreo con una sonrisa, mientras ella en su débil mente como vicio lo pintó de arrepentimiento y perdón.

Sobre las nueve menos cuarto Azucena se fue a la cocina a tender la ropa y a preparar la cena, los domingos tocaban huevos fritos con chistorra, un plato bastante vulgar para el paladar exigente de Luis, pero que para gala de su llaneza privada pasaba por alto solo las noches de domingo.

Si Azucena algo odiaba, era freír huevos, porque de niña le saltó aceite en la cara cuando un día merodeaba cerca de la cocina, pero era tal su entrega y dedicación a Luis que solo Dios sabe lo que realmente era, sentía y quería por ella misma, su vida era una proyección de él y esto la mantenía muchas horas al cabo del tiempo inmersa en una insatisfacción latente, incluso al extremo de haber acudido a escondidas a una psicóloga que acabó invitándola a no volver a su consulta, por considerarla un caso perdido.

En el instante que el aceite cobró temperatura en la sartén, la invadió una ansiedad asfixiante; se alejó con cautela y distancia para verter los dos huevos cascados en un plato, en segundos, con la paleta y su brazo extendido llena de pánico lucho contra sí misma y acabó rompiendo las yemas una vez más para no variar. Mientras los sacaba de la sartén enfadada pensó para su tranquilidad que estaba ilesa y se los comería ella como práctica habitual, en la segunda atacada iba ya más segura y templada y vertió de nuevo otros dos huevos con todo el autocontrol y esmero posible que la hizo lograr freírlos perfectos esta vez.

En el fondo la reconcomía que Luis se fijara otra noche más en sus huevos rotos, sabía que pensaba en su interior que era una inútil, solo tenía ojos para los defectos pocas veces para las virtudes, claro está que él para ella era perfecto.

En otra sartén la chistorra comenzaba a colorear de rojo intenso el aceite y esta imagen le llevo su mente al reguero de sangre de la mujer degollada, se imaginó como sería la vida de ésta, tal vez feliz o acaso amarga, y como sería la de aquél hombre capaz de acabar con su esposa como un gorrino para matanza, pensó que era probable que fuese un enfermo mental, un depresivo o un psicópata, vete tú a saber.

Su imaginación iba de allí para allá buscando explicaciones, hasta que un miedo atroz la atrapó sintiendo la huida por las escaleras como suya, mientras, Luis con un cuchillo de cocina la perseguía hasta atraparla en el portal y sintió el filo de la hoja cortarle la yugular con fuerza y sin piedad, en tanto su respiración entrecortada se cubría de una sensación de lenta pero segura liberación.

Volvió a la realidad de la cocina como perturbada y extraña, repartió la chistorra en los platos con los huevos, y a continuación se dispuso a preparar la mesa mientras Luis veía el inicio del telediario, ésta se sentó y colocó el plato con los huevos espachurrados a Luis y los inmaculados para ella, él a primera vista pensó que se había equivocado y sin quitar la vista casi del televisor fue a dar el cambiazo al plato, ella tomo su cuchillo de la mesa y lo alzo con gesto de amenaza, él impertérrito no daba crédito al hecho y la llamo loca, ella sin saber porque y en estado de confusión soltó el cuchillo sobre la mesa, en ese instante el presentador daba la noticia del degollamiento de la mujer, Azucena salió corriendo al baño y se encerró muerta de miedo, el otro detrás de la puerta no paró de insultarla y amenazarla hasta pasado un buen rato, que se volvió al salón a cenar y se acostó a medianoche.

Después de pasar casi toda la noche encerrada llorando y desquiciada en estado de shok, Azucena se levantó del suelo aterida de frío, se lavó la cara y salió de casa todo lo sigilosa que pudo vestida como estaba, con un pijama de franela lleno de pelotillas, mientras corría escaleras abajo temiendo que el ascensor fuese una jaula, se juraba y perjuraba que jamás volvería a freír huevos.






28/2/11

TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (8 de febrero de 2011). Basado en sistema de enumeración (texto literario) de Georges Perec.
.-ME GUSTA-.

El Universo, los helados sin son sicilianos, el Museo del Prado, las tormentas, el mes de febrero por su franqueza, mi perro, los poetas, hacerme coletas, Erich Rhomer, los besos con lengua, los melocotones, la luna llena, las iglesias, la naturaleza, el yoga, las ruinas griegas, mi nombre Dionisia, las libélulas, la piel morena, el Ave Fénix, la gente nueva, la canela, los números 3, 9, 17 y 21, mis tetas pequeñas, la mar, la oscuridad, la sensibilidad, la creatividad, el erotismo, los precipicios, los niños, la espiritualidad, Alfonsina Storni, las sábanas tendidas al viento, mi casa, el aroma a castaña asada, Australia, mi espalda, inventar historietas, las cataratas, el incienso, las nubes cargadas, los alpinistas, cabrearme cuando me tocan la diana, los misioneros, las sandalias, los índígenas, las montañas, mis ojos, el alma, el calor, soltar tacos, viajar con mochila, mi voz y la espontaneidad.

.-NO ME GUSTA-.

Los gritos, las puertas cerradas, los bordillos, el calendario chino, las bocas insanas, la prepotencia, el machismo, las calles estrechas, freir huevos, la mala prensa, la créme de mierda, la cobardía, el dolor, los grifos vacíos, los tediosos, la intolerancia, el papel sucio, el hambre, los fuegos artificiales, comer carne, el abuso de poder, los políticos, los sabores picantes, la contaminación, el acoso moral, el consumo puro y duro, la propaganda barata, los desagradecidos que dan por culo al menor descuido, los prejuicios, los ruidos, los parásitos en su amplia gama, la manipulación, el egocentrismo, la represión, el sexo duro, la sumisión, el mal aliento, el apego, la gente sin escrúpulos y las manchas de sangre seca.



TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (21 de febrero de 2011).
Combinación de elementos con una hipótesis fantástica.
¿Qué pasaría si no existiese...?

En este atardecer, mientras camino por el campo de mis padres y abuelos me siento más seguro y ajeno a la catástrofe, sé que es un engaño disparatado evadirme y fantasear con tiempos pasados, pero me produce una honda tristeza y miedo que este mundo se apague; por primera vez estamos sufragando el precio real por el abuso y maltrato a nuestra madre tierra y muchos nos lamentamos y sufrimos por ello, en cambio otros febriles mundanos siguen amarrados a teorías de cambios y adaptación. Sé que el final fatal que se avecina nos abraza hoy con su primer tentáculo de castigo, no tardará en torturarnos con el resto, y entonces, volcaremos nuestro pobre corazón como siempre perdido, en salvadoras súplicas a poderes superiores, llámese Dios, que Dioses de los cuatro puntos cardinales.

He huido de la ciudad porque es insoportable ya su contaminación, y de algún modo el seguir allí me hace sentir más culpable, la televisión no la veo porque las noticias están manipuladas a nivel mundial, los gobiernos silencian la verdad y por primera vez en todo el planeta se padece la agonía de su desaparición y, en este momento de silencio real y no metafórico, solo se escucha fiable a los grupos ecologistas, que con pesar e impotencia claman su pasado de advertencias fatales y su falta de esperanza.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Y yo sigo mi camino con esta trágica carga emocional y, como en una máquina del tiempo llego al sendero del río, donde observo los álamos blancos que custodian la ribera ya sin eternidad, y sus ramas inertes quedan desilusionadas sin compañero de baile, mientras agradecen a las aves inquietas que se abracen a ellas como único resquicio de seguridad, ante un horizonte sin guía para emigrar.

De vez en cuando me cruzo con algún labrador que siente sabiamente que el campo no puede más, pero aún así resiste y lo mima con su ancestral ritual de las manos hendidas hasta labrar su corazón; y con un suspiro prosigo mis pasos mientras me sosiega ver correr aún el agua del río hasta llegar al molino del abuelo, que pese a su abandono y su desuso guarda el secreto de su esplendor bajo el tiempo.

Consigo sin el aliento del paraje alcanzar la colina con gran esfuerzo y bajo la copas de los árboles me acomodo como un yogui experto y observo los tejados de mi pueblo bajo su cielo hueco, las veletas de plomo, el campanario sin recado que llevar y en esta quietud profunda me voy con el movimiento de las alas de unos pájaros a la mar, con sus dantescos veleros sin velas, con esperadas olas sin cuajar, que mutilan la pasión del acantilado y la belleza de una orilla de mar, y deseo con esperanza que en sus profundidades las corrientes permanezcan aún con vida como vaticino miles de ciudades y pueblos del mundo con sus bastiones de banderas muertas, mientras una única brisa, la de mi pensamiento, me acaricia de nuevo hasta alcanzar los lejanos desiertos de cuentos de tormentas de arenas musicales, bajo las inacabadas noches de luna llena.

Estoy cansado de tanta tristeza y mi brújula desorientada y perdida me regresa ahora de nuevo a mi casa, la de los viejos abuelos y me descubro de niño rezando de rodillas a Santa Barbará mientras la abuela lucha enredada con cortinas alzadas como fantasmas por llegar a cerrar la ventana, pero sus labios masculinos se cuelan por ésta, y una vela prendida sobre la mesilla con un beso la apaga, mientras tanto los truenos anuncian como trompetas triunfantes la llegada de los victoriosos y enérgicos relámpagos, y por fin, me empapa el olor a tierra mojada, qué recuerdos Dios mío, hasta en mi pensamiento sin creerlo ahora invoco a Bóreas, Noto, Euro y Céfiro y me olvido de la santa.

Sé que jamás llegará tu silbido bajo las ranuras de las puertas y ventanas, ni tu fuerza en los desfiladeros de la sierra abrumara, no veré más parapentes en la montaña, ni mis cabellos conseguirás alborotar, recordaré siempre al correr los paraguas al revés y en este instante de plenitud de tu memoria, ésta se desliza como el hilo de mi primera cometa de cartón naranja que una vez me robaste, desde aquello aprendí a respetarte y desde ahora a añorarte ...
"EL VIENTO"



15/2/11



TRABAJO EN TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (14-02-2011)
(Binómio fantástico con dos palabras: mariposa y microondas).



UNA DE MARIPOSAS, ENGAÑO Y MICROONDAS

Era libre, fuerte y atrevida por naturaleza, no para menos después de su proceso de metamorfosis, destacaba en su conjunto por sus alas como abanicos, su arcoíris de color y su acrobático revolotear.

Una mañana primaveral en una intrépida necesidad de aventura decidió colarse por la ventana de una casa cualquiera, con un disimulo singular se adentró en una cocina de inmaculada blancura que le resultó rápidamente fría e inerte, aún así descubrió en sus armarios muchos recovecos y salientes que la sugirieron curiosos escondrijos.

Mientras revoloteaba y decidía si seguir con la aventura o retomar la salida, observó algo que se movía con un deleite especial, se acercó seducida por su movimiento y color, y posándose sobre una superficie cristalina quedó ensimismada descubriendo dentro de una especie de caja blanca de metal, que resultó ser un microondas, a la mariposa más bella jamás vista, se preguntó con desconcierto que hacía allí dentro; entonces por sorpresa un fuerte pitido procedente del microondas sucumbió por la cocina y la puerta justo en ese instante se entreabrió, ella se elevó del cristal con desconfianza, y aunque indecisa por unos segundos, decidió entrar para encontrarse con la bella mariposa.

Una vez dentro al no hallarla temió un engaño y comenzó a revolotear de un lado a otro nerviosa, al intentar salir del microondas la puerta se cerró delante de sus narices, quedando encerrada. Se posó angustiada y temblando sobre el plato del horno cuando éste comenzó a girar con un sonido ensordecedor, en un segundo la temperatura comenzó a subir, ella sin esperanza se agazapo hasta perder su inocente conciencia.

En la libertad de la inconsciencia como si de un sueño se tratase miró atrás y reconoció en la bella mariposa su propia imagen, entonces descubrió que a veces el engaño va de nuestra mano por falta de conocimiento y reconocimiento de nosotros mismos.

No obstante, el microondas indulgente emitió un nuevo pitido y en el momento oportuno su puerta se abrió de nuevo, la mariposa aún aturdida reaccionó y elevó sus alas bañada de sabiduría hacía la libertad.


17/12/10



Dedicado con todo mi amor a Mary



Siento que las cosas buenas a nivel afectivo que te entrega la vida o para puntualizar mejor esta dedicatoria, “muy buenas”, vienen de forma natural como sin darte cuenta, en silencio, sin esperarlo ni buscarlo. La existencia como de costumbre con sus entresijos misteriosos te pone en tu camino a muchas personas con las que convives e intercambias energía, pero sin saber porque te sientes a gusto con solo determinadas personas por muy distintas a ti que sean o parezcan.

La amistad con la sabiduría y garantía que la otorga el tiempo da una semilla invisible que echa sólidas raíces en tu corazón y te brinda su bello fruto, ese del que yo gozo teniendote conmigo mi querida Mary. Tu amistad es la que me asegura que pase lo pase estarás eternamente presente en mi vida y en mi corazón acompañándome, que me apoyas y atiendes sin condiciones y siempre con generosidad me tiendes tu mano cuando la necesito; a la que tampoco le importa llamar a mi puerta sin yo a veces tocar la suya, y la que siempre entrega sin esperar antes nada a cambio, así es eres tú Mary, de las personas de verdad, para siempre aquí y en la eternidad.

Hemos pasado y pasaremos momentos entrañables, divertidos, duros, cotidianos pero siempre juntas, sé que aunque miles de kilómetros de distancia nos separen físicamente, nosotras y nuestro cordón umbilical que hace nuestra amistad nos une en alma, te confieso que tu abrazo de amiga es como el de mi madre, lleno de amor y generosidad, al fin de cuentas a todo se reduce la esencia de lo supremo, “al amor”, ingrediente indispensable en cualquier relación sana como nuestra AMISTAD.

Me guardo de tus poemas en especial el de RECUERDOS, como te dije está escrito también para mí pese a su tiempo, me identifico con tu sentir y especialmente tomo nota del mensaje profundo sobre el transcurso de la vida y su tiempo, ese caprichoso que se muestra lento pero que un día al despertarte refleja su peso y velocidad.

Aprovecho el tiempo y lo valoro, como aprovecho y valoro tu presencia, aunque sé que en los sentimientos puros no existe el tiempo, en este momento y en esta vida es lo que nos marca el ritmo de la existencia, esa que se me hace más dulce con tu persona en mi vida.

Mary me tienes siempre con los brazos abiertos y el corazón lleno de amor y gratitud mi querida amiga, te doy las gracias por todo lo que me has ayudado y dado desde el momento que nos conocimos, eres una persona excepcional y bella en todos los sentidos.

Un beso eterno y te quiero mucho, creo que más de lo que pienso.


Gracias por ofrecer a esta pequeña estrella un sitio en tu inmenso cielo de luz.

Nuestra fecha mágica
Cita el día 15 de septiembre de 2015 en nuestro rincón de tantas ocasiones, ya verás qué sorpresas más felices nos deparará hasta entonces la vida.