31/3/11

De mis reflexiones


"El yoga es una disciplina que enaltece el cuerpo, la mente y el alma con supremacía".

"Sé que soy feliz cuando sin motivo aparente canturreo de forma inesperada e inconsciente".

"Se hizo mi luz cuando alcancé mi más macabra oscuridad".

"Soy dichosa porque nuestras almas están selladas de eternidad".

"En mitad del campo con los cuatro horizontes al descubierto, me clavo con fuerza en la tierra, con mis brazos abiertos como mágicas aspas, doy un giro, dos y hasta tres, en el cuarto no soy nada en el quinto todo el poder".

29/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (28-03-2011)


Narrador personaje testigo


Hoy martes todo el pueblo está conmocionado por la tragedia de Sonsoles e Inocencia, en cada una de sus esquinas es el único tema de conversación y sobre todo de especulación, no es para menos teniendo en cuenta que aquí todo el mundo se conoce y se concede el derecho impune de opinar, cuestionar, indagar y criticar sobre la vida de otros.

En este caso, misterioso y extraño de dos vecinas de toda la vida el pasado se ha desenterrado a toda velocidad como al tirar del extremo de un ovillo de lana; este es el precio que hay que pagar por vivir en un pequeño lugar, donde el anonimato es casi imposible. Reconozco que es el único hecho que me preocupa mantener a toda costa desde que me trasladé aquí en mi huída de la ciudad.

De Inocencia deduzco que es la más apreciada por las gentes por un hecho revelador, que la mayoría de las habladurías feas no se propagan sobre ella, también porque era más que evidente su carácter simpático y afable, dicen que fue en el colegio cuando se hicieron amigas inseparables a pesar de la diferencia social que las marcaba en la época. Sonsoles era huérfana de madre e hija única del veterinario del pueblo, su familia era de las más pudientes del lugar, en cambio Inocencia era la séptima hija de un jornalero a sueldo y su madre se dedicaba a lavar la ropa en las casas ricas.

En cuanto a Sonsoles la mayoría de los vecinos habla poco y mal, tal vez porque era una mujer seria, arrogante y distante, yo personalmente me quedo con lo chocante que me resulta que dos mujeres tan opuestas en apariencia y vida hayan mantenido su amistad más de 70 años, he escuchado todo tipo de chismorreos, lo cierto que las ocasiones que me las cruzaba por la calle, la que contestaba a mi saludo con agrado era siempre Inocencia, en cambio Sonsoles si podía me evitaba.

Entre pitos y flautas, he recompuesto la vida de las dos ancianas, seguro que sobrehilada pero es lo que tiene verte inmiscuida en esta encrucijada de rumores a veces contradictorios que te llegan como aluviones desde que sales de casa. Ellas como he mencionado de niñas ya eran inseparables, comentan que Inocencia estaba todo el día a las faldas de Sonsoles, algunos dicen que porque se la llevaba todas las tardes a merendar y a jugar a su casa, incluso el día de la primera comunión las niñas llevaron idénticos vestidos, Sonsoles se encaprichó que tenían que ir iguales, y la familia a disgusto disimuló como una obra de caridad que la modista de la niña hiciera uno exacto para Inocencia, aquello en su día también dio mucho que hablar, y se oyeron rumores de que sino sería que el veterinario estaba liado con la lavandera y las niñas eran una tapadera.

Cuando se hicieron jóvenes, recuerdan que las dos eran agraciadas y divertidas, pero su relación se hizo algo dificultosa porque las amigas ricas de Sonsoles no querían ir nunca con la pobre y ni pensar las amigas de la pobre con la rica, sin pasar por alto la oposición febril que crecía con los años por parte de ambas familias, que en tiempos de posguerra con crisis y rencores las diferencias sociales eran aún más acuciantes.

La primera separación llegó cuando Sonsoles marchó a Madrid a una residencia de señoritas a cursar los estudios medios y superiores, soñaba con ir a la universidad y de hecho consiguió dos carreras Magisterio y Filosofía, solo ejerció como maestra dos años después de casarse a la edad de 21 años con un notario 15 años mayor, seis años después enviudó sin hijos y reanudó los estudios, siempre vivió de las rentas y herencias, y cuando finalizó su segunda carrera se estableció definitivamente en el pueblo y no se la volvió a conocer hombre alguno, salvo su padre al que atendió con esmero hasta su muerte.

Según me contó el otro día una sobrina de Inocencia en esos años las jóvenes estuvieron estrechamente en comunicación, se escribían muy a menudo, aparte de las innumerables visitas que Sonsoles realizaba al pueblo y aprovechaban para encontrarse, en este tiempo dice que ella se volvió algo remilgada, la capital y su amplia vida social la hicieron altiva y arrogante y su tía Inocencia comenzó a molestarse con su amiga por varios desplantes, como no invitarla a su boda con la excusa de que se celebraba en el lejano Madrid.

En cuanto a Inocencia, acabados sus estudios primarios se colocó a servir en casa del boticario, como era una muchacha agraciada e inteligente al año acabó trasladándose a la provincia de Córdoba para trabajar de doncella en casa de unos marqueses, allí conoció a su marido que era uno de los chóferes, un hombre simple y aburrido, con él tuvo un hijo, Luisín, su vida fue escasa de dinero y emociones. Por cierto Inocencia si invitó a Sonsoles a su boda y ella acudió sola con la excusa de que su marido estaba indispuesto, de aquello también se comentó lo suyo, como que el notario era un orgulloso y no admitía codearse con gente pobre.

Los años transcurrieron con aparente normalidad entre ellas, su relación era privada, reservada y muy estrecha pese a la distancia, según las más próximas a las ancianas, siempre estuvieron en contacto pese a los años que Inocencia residió en Córdoba, se llamaban por teléfono todas las semanas y, en festividades y vacaciones se veían en el pueblo, hasta que Inocencia enviudó y se trasladó a su pueblo de forma estable. Dicen que estaban más unidas que a sus propias familias, de hecho el hijo de Inocencia ni siquiera pasaba a visitarla porque en apariencia ni la preocupaba, e incluso he oído decir en la taberna que el difunto esposo de Inocencia, a veces entre vino y vino se quejaba de que parecían entre ellas dos enamoradas.

En esta última década han vivido prácticamente juntas, Inocencia dormía y pasaba casi todo el día en casa de Sonsoles, ésta era enorme y con muchas comodidades y además tenía dos muchachas que la atendían la casa y la cocina, así que las ancianas dedicaban el día a paseos, misas, visitas al médico y a conocidas, y a sus entretenimientos más particulares como la lectura en Sonsoles y el ganchillo en Inocencia.

El pasado domingo a las cinco de la tarde, la muchacha encargada de la cocina las sirvió la merienda en el saloncito de costura, café con leche y algunos dulces, se despidió de ellas hasta las nueve de la noche, la hora de regresar para la cena, al volver encontró el portón de la puerta principal abierto, le resultó extraño, ese día las ancianas no esperaban visitas que ella supiera, pensó que tal vez llegó alguien de forma inesperada y olvidaron cerrarlo de nuevas, al cruzar el gran recibidor las comenzó a llamar, no recibió respuesta, al entrar al saloncito las halló cada una en su butaca dormidas profunda y plácidamente con la merienda inacabada sobre la mesa.

No quiso molestar y se cambió de ropa, y al volver fue consciente del hecho insólito, las intentó espabilar con palmadas en la cara pero no resultó, agitada y nerviosa pidió ayuda, cuando llegó el servicio de emergencias no pudo hacer nada por Sonsoles, ya estaba muerta, en cambio Inocencia falleció camino del hospital por una parada cardio-respiratoria.

Hoy las autopsias han revelado que han sido envenenadas, y con ellas se ha destapado la caja de Pandora, poco a poco emergen las injurias y murmuraciones y, los interrogantes quedan abiertos con malicia más que nunca, ya hay quienes dicen que si las muertes son motivo de herencias que no están claras, supuestamente los bienes de Sonsoles pasaban para Inocencia, y sospechan del hijo de ésta. También se ha descubierto con sorpresa que hace dos semanas Sonsoles fue diagnosticada de un cáncer irreversible de colón y que Inocencia en una nota medio escrita hallada en su cómoda, narraba su sufrimiento y que prefería morirse antes que acabar sola o en una residencia, ya los hay que dicen que ella planeará las muertes, y otros que lo más seguro que fuese cosa de ambas.

A mí de esta triste historia me queda una única reflexión que aquí se hace testigo, el interés desmedido del ser humano por encarnizarse en el insidioso espectáculo de la especulación y el morbo con la muerte del prójimo.

15/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (14-03-2011)

Narrador personaje protagonista (primera persona).


Me siento muy feliz jugando en la calle con mis amigas del barrio, Cecilia se ha bajado la cuerda y queremos saltar unos duplex, a mí se me dan genial, proponemos hacer parejas y tomar la revancha a mi hermana y a Anita, luego comentan Vero y Mati que podemos ir a buscar a los chicos y cruzar al barrio nuevo, tal vez quieran jugar al escondite, sino acabaremos como siempre tonteando con ellos en el parque.


De repente, veo frente a mí a todos de pie observándome fijamente, con una expresión mezclada de sorpresa, rechazo y tristeza, entonces me doy cuenta que de mi pelo caen copos de nieve; por unos segundos me resulta especial y maravilloso y sonrío, pero rápido siento que es un problema que me hace diferente y me excluye, comienzo a llorar mientras intento acercarme a ellos, mi hermana sale corriendo avergonzada y el resto no quiere ni siquiera que me aproxime, tengo un dolor horrible de soledad en mi alma y tan sólo deseo morirme.


Me despierta un grito con un bofetón en la cara, el Melenas me acaba de sacar de esta maldita pesadilla que me atormenta hace años, se repite como una vieja película una y otra vez, cuando le da la gana. Ya le he dicho que no me ponga más la mano encima, siempre me trata mal y aprovecha la mínima ocasión para darme, estoy muy harta, esta vez con el bofetón me ha movido un diente, parece gilipollas sabiendo lo mal que tengo la boca, pero él lo arregla diciendo que soy una tía muy delicada. Se vale porque no puedo caminar hace dos días, tengo las piernas muy hinchadas y llenas de eczemas porque mis riñones están a punto de palmar, pero no quiero que me lleve al hospital porque entonces me moriré sin ella.

No sé como le aguanto, será porque no me queda nadie ni nada en esta odisea frustrada, los demás colegas se han ido, como el Navajas, cuánto le echo de menos, con él sí que lo pasé bien, aunque cuando le encontré estaba ya hecho una piltrafa, yo aún estaba a tiempo de recular y reinventarme, pero los muy cabrones de mis padres que siempre vivieron para ellos y no quisieron nunca complicaciones me echaron a la calle sin escrúpulos ni humanidad con tan sólo 21 años, y con mi bagaje de inseguridades me encontré ante un precipicio pérdida y sin retorno.

Desde aquél día he seguido sola pero llena de rabia, me pegué aún más a las malas compañías, a los colgados, los marginados, los desahuciados socialmente, hasta que el Navajas apareció y me echo un cable, me enseñó a buscarme la vida sin meterme en grandes líos y me aconsejaba entre pico y pico, Malena escapa tú que aún puedes, pero adonde iba, si la otra vida me parecía más que nunca una profunda cagada.

He hecho y me ha pasado de todo y, para el resto del mundo absolutamente nada, qué ironía si yo contase todas mis heroicidades, he trepado por alambradas, saltado por balcones, comido de la basura, dormido en la calle, me han violado, me han pegado, me he prostituido, he suplicado, me han insultado, me han despreciado, he mendigado, me han robado y he robado, me han intimidado, he sufrido prisión injustamente y, no sé cuantas barbaridades más que mi memoria ya no alcanza.


En cambio ahora que todo esto se acaba, me doy cuenta que mi mayor enemigo no ha sido en mi vida ella, ni tan siquiera yo, sino todos aquellos que con pequeñas gestas me amedrantaron la moral y la estima desde niña, comenzando por mis padres egoístas, moralistas y llenos de desamor, por aquellos maestros tiranos y personalistas que me subestimaron, por la crueldad de mis hermanos ejemplares y aventajados, por el dedo acusador que en la adolescencia me perseguía por casa, el instituto, la familia, los falsos amigos, decretando a hurtadillas que yo Malena era carne de cañón, por solo intentar a mi manera, reconozco que con sobrada rebeldía y soberbia, dar llamadas de atención y aceptación a mi persona hasta encontrarme.

Pero una vez tirada a la calle descubrí a mi manada, a los desencontrados como yo de alma, y en un rincón perdido de este laberinto me la presentaron una noche, ya la conocía de oídas y hasta de vista y, aunque era consciente del precio que se pagaba, quise abrazarla, hasta hoy. Reconozco que mi primer y último pensamiento del día siempre es para ella, la necesito en mi muerto cuerpo corriendo por mis venas llenas de vida, sé que es difícil de comprender ni siquiera lo pido, pero lo más grande que he sentido y siento me lo da ella, es inexplicable la plenitud y el sosiego que me embarga cuando me acerca a la otra orilla donde yo soy única, libre y extraordinaria.



10/3/11

TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA
(07-03-2011)
Texto con tema libre

Llevaba dos meses con la libido disparada, desde aquel sábado por la mañana que María le vio por la ventana de la cocina subido en un taburete, la imagen de aquel hombre era de impacto y subyugación y, no tan sólo por su 1,80 de altura, pelo oscuro y ojos azules, sino por el cuerpo que poseía de perfección y seducción que rezumaba sexo y virilidad por sus cuatro costados. Sus piernas torneadas dentro de aquel ajustado vaquero le recordaron a María al mitológico Hércules; mientras su cincelado pecho desnudo y sus musculosos brazos levantados al techo la incitaron a imaginárselo atado a una cama para merced de sus más insospechados y cautivos deseos.
En ese instante Álvaro descendió con el fluorescente en la mano y la pilló mirándole extasiada con la boca entreabierta, la saludó con un movimiento de cabeza y una pícara sonrisa, ella acorralada disimuló cortada girando sus ojos a las cuerdas de la ropa, para de un puntapié darse a la fuga tras las cortinas.
Desde aquél encuentro visual con su nuevo y joven vecino de enfrente, todo cambio en su vida, estaba obsesionada por un deseo carnal incontrolado que en sus 40 años de existencia no había experimentado por nadie, ese hombre la comenzó a quitar el sueño y el apetito, en especial las malditas noches de los martes y miércoles que sabía que no volvía a casa, y en las que se preguntaba con quien andaba.
Los primeros días estuvo dispersa y bloqueada por la fuerte necesidad que en su cuerpo experimentaba, llegando incluso a pensar que estaba de siquiatra o con algún grave trastorno hormonal; después se sereno y comenzó inconscientemente a centrarse en hacer averiguaciones sobre él, lo primero que hizo fue pasar por el buzón para saber su nombre, Álvaro Quesada Lanza, lo del nombre ya la sedujo por lo germánico y masculino que entrañaba, luego le dio al seguimiento por la mirilla, más tarde logró un control de horas de entrada y salida con el sonido de la cerradura, también descubrió con fino oído la música que escuchaba y, por último con mucha paciencia por las noches a oscuras lo vigilaba por las ventanas y con cautela de día tras las persianas.
De la intensa y ardua labor dedujo que vivía solo, que trabajaba probablemente en alguna actividad creativa por su gran estilo y disponibilidad horaria, que iba al gimnasio cuatro días en semana, que le gustaba mucho la música y en especial la clásica, que pasaba siempre los fines de semana en casa, que creía que no tenía amigos, que trasnochaba únicamente los martes y miércoles, que le gustaba vestir ropa muy cara, que cocinaba solo las tardes de los domingos y lo más importante y extraño de chicas nada, por ello María pensó con algo de temor que siendo tan guapo y descomunal tal vez sería un extraño metrosexual o gay.
Pero esto último era incierto y lo comprobó María ayer tarde de domingo, que ya desesperada pero a la par espabilada preparó una colada para tender en el momento exacto que Álvaro se dispusiese como de costumbre con su música clásica de fondo a trajinar con los fogones. Ella apareció por la ventana con la ropa y las pinzas en plan afanada, acababa de darse una ducha y la humedad en su cuerpo le pegaba el diminuto vestido de gasa que acentuaba descaradamente sus encantos y, entre prenda viene y cuerda va la evidencia no pudo más, y Álvaro detuvo su mirada en aquella lozanía que sobre el poyete de enfrente le invitaba a ese placer lascivo que él dominaba y controlaba como un artista.
Sin titubear apagó los fogones y se asomó de lleno por la ventana, se presentó con educación pero con una sutil insinuación, María se mostró serena y con una amplia sonrisa de fingida inocencia le contestó; siguieron unas preguntas y respuestas típicas de dos vecinos con ganas de agradarse, hasta que un cruce de miradas intensas descolocó aquel plantel y Álvaro con gran maestría la invitó a pasar a su casa a tomar una copa de vino o si se atrevía con desquite de champán.
Sin dudarlo la libido de María aceptó de inmediato, antes corrió al baño para darse brillo en los labios y quitarse la ropa interior, tomó sus llaves y sin darse cuenta salió descalza, al abrir la puerta Álvaro la esperaba en su rellano, María estupefacta ante tanta belleza y sensualidad de cerca, quedó sin respiración, él la tomó de la cintura con delicadeza y la guió adentro, entonces se relajó, en ese instante fue cuando recordó que no llevaba sandalias y sintió una libertad extraña, como de una loba desenfrenada.
Álvaro como buen conocedor de su dote intuyó a María como a muchas mujeres de raza, pero en esta ocasión a ella la cubrió con verdadera lujuria y desaforada pasión, olvidándose por completo de la presteza que conlleva su profesión de acompañante de damas.

1/3/11


TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (28-02-2011).
Realizar relato con desarrollo en base a una noticia de prensa, práctica de un único tema con un protagonista principal y secundarios, con suceso (conflicto) y posterior evolución.


NOTICIA
Una mujer de 37 años fallece en Valencia degollada por su marido en el portal del domicilio conyugal, con esta víctima se elevan a 72 el número de mujeres asesinadas por violencia doméstica en lo que va de año. El presunto agresor según testigos presenciales se dio a la fuga y en estos momentos se encuentra en paradero desconocido.

Como todas las tardes tediosas de domingo, Azucena y Luis veían la televisión acomodados en el sillón, Luis era el único que la veía con ganas, ya que a eso de las seis de la tarde se apoderaba del mando para sintonizar solo los canales de fútbol y no se podía tantear nada más.

En uno de esos momentos mágicos de plena sesión futbolera, entró un comunicado urgente con la noticia arriba expuesta, Luis en parada respiratoria abrió sus ojos como platos, incomodado y cabreado por la interrupción, al contrario que Azucena, que se enroscó como una serpiente para protegerse de la fuerte impresión que le provocaba el reguero de sangre que se retransmitía desde el lugar de los hechos y que la lleno de profunda tristeza; volcó un comentario a Luis sobre el desgraciado final de la mujer, y él con su característico humor barato la respondió que algo habría hecho para merecerlo; Azucena como de costumbre le quitó hierro al asunto y le regaño cariñosamente por la desafortunada expresión.

De nuevo las goleadas inundaron el salón y Azucena aburrida aprovechó para ir a la cocina a echar suavizante a un lavado; antes de regresar se preparó una coca cola cargada de hielo y limón, no sin antes preguntarle a Luis si también le apetecía otra; éste le contestó que sí, al acercarle ella el vaso chispeante de vida él le dio un beso, en ese momento Azucena se llenó de alegría como cuando a una niña se le reconoce en público su ejemplar comportamiento; por ello supongo que se bebió la coca cola en dos sorbos profundos y largos, como recompensa.

Sentada en su sitio se apoltronó y con los pies sobre la mesa se alejó en un profundo sueño, al rato la despertó un improperio con una orden de Luis que la hizo inconsciente levantarse de súbito a cerrar rápidamente la puerta de la cocina, esta vez al regresar al salón no descubrió un beso cariñoso sino una fuerte reprimenda por su torpeza y lo tonta que parecía de no aprender de una vez por todas que le sacaba de quicio oír el centrifugado de la máquina y, que en resumidas cuentas para qué cojones estaban las puertas sino para tenerlas cerradas, palabras textuales de éste.

Azucena como un hábito más, de los miles que había adquirido en su matrimonio se disculpó de su despiste con sumisión, tenía miedo de despertar a la fiera que había a veces dentro de Luis, aunque en su fuero interno un fuego comenzaba hacía tiempo a rebelarse con odio.

Luis como estrategia no tardó en disimular su cabreo con una sonrisa, mientras ella en su débil mente como vicio lo pintó de arrepentimiento y perdón.

Sobre las nueve menos cuarto Azucena se fue a la cocina a tender la ropa y a preparar la cena, los domingos tocaban huevos fritos con chistorra, un plato bastante vulgar para el paladar exigente de Luis, pero que para gala de su llaneza privada pasaba por alto solo las noches de domingo.

Si Azucena algo odiaba, era freír huevos, porque de niña le saltó aceite en la cara cuando un día merodeaba cerca de la cocina, pero era tal su entrega y dedicación a Luis que solo Dios sabe lo que realmente era, sentía y quería por ella misma, su vida era una proyección de él y esto la mantenía muchas horas al cabo del tiempo inmersa en una insatisfacción latente, incluso al extremo de haber acudido a escondidas a una psicóloga que acabó invitándola a no volver a su consulta, por considerarla un caso perdido.

En el instante que el aceite cobró temperatura en la sartén, la invadió una ansiedad asfixiante; se alejó con cautela y distancia para verter los dos huevos cascados en un plato, en segundos, con la paleta y su brazo extendido llena de pánico lucho contra sí misma y acabó rompiendo las yemas una vez más para no variar. Mientras los sacaba de la sartén enfadada pensó para su tranquilidad que estaba ilesa y se los comería ella como práctica habitual, en la segunda atacada iba ya más segura y templada y vertió de nuevo otros dos huevos con todo el autocontrol y esmero posible que la hizo lograr freírlos perfectos esta vez.

En el fondo la reconcomía que Luis se fijara otra noche más en sus huevos rotos, sabía que pensaba en su interior que era una inútil, solo tenía ojos para los defectos pocas veces para las virtudes, claro está que él para ella era perfecto.

En otra sartén la chistorra comenzaba a colorear de rojo intenso el aceite y esta imagen le llevo su mente al reguero de sangre de la mujer degollada, se imaginó como sería la vida de ésta, tal vez feliz o acaso amarga, y como sería la de aquél hombre capaz de acabar con su esposa como un gorrino para matanza, pensó que era probable que fuese un enfermo mental, un depresivo o un psicópata, vete tú a saber.

Su imaginación iba de allí para allá buscando explicaciones, hasta que un miedo atroz la atrapó sintiendo la huida por las escaleras como suya, mientras, Luis con un cuchillo de cocina la perseguía hasta atraparla en el portal y sintió el filo de la hoja cortarle la yugular con fuerza y sin piedad, en tanto su respiración entrecortada se cubría de una sensación de lenta pero segura liberación.

Volvió a la realidad de la cocina como perturbada y extraña, repartió la chistorra en los platos con los huevos, y a continuación se dispuso a preparar la mesa mientras Luis veía el inicio del telediario, ésta se sentó y colocó el plato con los huevos espachurrados a Luis y los inmaculados para ella, él a primera vista pensó que se había equivocado y sin quitar la vista casi del televisor fue a dar el cambiazo al plato, ella tomo su cuchillo de la mesa y lo alzo con gesto de amenaza, él impertérrito no daba crédito al hecho y la llamo loca, ella sin saber porque y en estado de confusión soltó el cuchillo sobre la mesa, en ese instante el presentador daba la noticia del degollamiento de la mujer, Azucena salió corriendo al baño y se encerró muerta de miedo, el otro detrás de la puerta no paró de insultarla y amenazarla hasta pasado un buen rato, que se volvió al salón a cenar y se acostó a medianoche.

Después de pasar casi toda la noche encerrada llorando y desquiciada en estado de shok, Azucena se levantó del suelo aterida de frío, se lavó la cara y salió de casa todo lo sigilosa que pudo vestida como estaba, con un pijama de franela lleno de pelotillas, mientras corría escaleras abajo temiendo que el ascensor fuese una jaula, se juraba y perjuraba que jamás volvería a freír huevos.






28/2/11

TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (8 de febrero de 2011). Basado en sistema de enumeración (texto literario) de Georges Perec.
.-ME GUSTA-.

El Universo, los helados sin son sicilianos, el Museo del Prado, las tormentas, el mes de febrero por su franqueza, mi perro, los poetas, hacerme coletas, Erich Rhomer, los besos con lengua, los melocotones, la luna llena, las iglesias, la naturaleza, el yoga, las ruinas griegas, mi nombre Dionisia, las libélulas, la piel morena, el Ave Fénix, la gente nueva, la canela, los números 3, 9, 17 y 21, mis tetas pequeñas, la mar, la oscuridad, la sensibilidad, la creatividad, el erotismo, los precipicios, los niños, la espiritualidad, Alfonsina Storni, las sábanas tendidas al viento, mi casa, el aroma a castaña asada, Australia, mi espalda, inventar historietas, las cataratas, el incienso, las nubes cargadas, los alpinistas, cabrearme cuando me tocan la diana, los misioneros, las sandalias, los índígenas, las montañas, mis ojos, el alma, el calor, soltar tacos, viajar con mochila, mi voz y la espontaneidad.

.-NO ME GUSTA-.

Los gritos, las puertas cerradas, los bordillos, el calendario chino, las bocas insanas, la prepotencia, el machismo, las calles estrechas, freir huevos, la mala prensa, la créme de mierda, la cobardía, el dolor, los grifos vacíos, los tediosos, la intolerancia, el papel sucio, el hambre, los fuegos artificiales, comer carne, el abuso de poder, los políticos, los sabores picantes, la contaminación, el acoso moral, el consumo puro y duro, la propaganda barata, los desagradecidos que dan por culo al menor descuido, los prejuicios, los ruidos, los parásitos en su amplia gama, la manipulación, el egocentrismo, la represión, el sexo duro, la sumisión, el mal aliento, el apego, la gente sin escrúpulos y las manchas de sangre seca.



TRABAJO TALLER DE ESCRITURA FUENTETAJA (21 de febrero de 2011).
Combinación de elementos con una hipótesis fantástica.
¿Qué pasaría si no existiese...?

En este atardecer, mientras camino por el campo de mis padres y abuelos me siento más seguro y ajeno a la catástrofe, sé que es un engaño disparatado evadirme y fantasear con tiempos pasados, pero me produce una honda tristeza y miedo que este mundo se apague; por primera vez estamos sufragando el precio real por el abuso y maltrato a nuestra madre tierra y muchos nos lamentamos y sufrimos por ello, en cambio otros febriles mundanos siguen amarrados a teorías de cambios y adaptación. Sé que el final fatal que se avecina nos abraza hoy con su primer tentáculo de castigo, no tardará en torturarnos con el resto, y entonces, volcaremos nuestro pobre corazón como siempre perdido, en salvadoras súplicas a poderes superiores, llámese Dios, que Dioses de los cuatro puntos cardinales.

He huido de la ciudad porque es insoportable ya su contaminación, y de algún modo el seguir allí me hace sentir más culpable, la televisión no la veo porque las noticias están manipuladas a nivel mundial, los gobiernos silencian la verdad y por primera vez en todo el planeta se padece la agonía de su desaparición y, en este momento de silencio real y no metafórico, solo se escucha fiable a los grupos ecologistas, que con pesar e impotencia claman su pasado de advertencias fatales y su falta de esperanza.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Y yo sigo mi camino con esta trágica carga emocional y, como en una máquina del tiempo llego al sendero del río, donde observo los álamos blancos que custodian la ribera ya sin eternidad, y sus ramas inertes quedan desilusionadas sin compañero de baile, mientras agradecen a las aves inquietas que se abracen a ellas como único resquicio de seguridad, ante un horizonte sin guía para emigrar.

De vez en cuando me cruzo con algún labrador que siente sabiamente que el campo no puede más, pero aún así resiste y lo mima con su ancestral ritual de las manos hendidas hasta labrar su corazón; y con un suspiro prosigo mis pasos mientras me sosiega ver correr aún el agua del río hasta llegar al molino del abuelo, que pese a su abandono y su desuso guarda el secreto de su esplendor bajo el tiempo.

Consigo sin el aliento del paraje alcanzar la colina con gran esfuerzo y bajo la copas de los árboles me acomodo como un yogui experto y observo los tejados de mi pueblo bajo su cielo hueco, las veletas de plomo, el campanario sin recado que llevar y en esta quietud profunda me voy con el movimiento de las alas de unos pájaros a la mar, con sus dantescos veleros sin velas, con esperadas olas sin cuajar, que mutilan la pasión del acantilado y la belleza de una orilla de mar, y deseo con esperanza que en sus profundidades las corrientes permanezcan aún con vida como vaticino miles de ciudades y pueblos del mundo con sus bastiones de banderas muertas, mientras una única brisa, la de mi pensamiento, me acaricia de nuevo hasta alcanzar los lejanos desiertos de cuentos de tormentas de arenas musicales, bajo las inacabadas noches de luna llena.

Estoy cansado de tanta tristeza y mi brújula desorientada y perdida me regresa ahora de nuevo a mi casa, la de los viejos abuelos y me descubro de niño rezando de rodillas a Santa Barbará mientras la abuela lucha enredada con cortinas alzadas como fantasmas por llegar a cerrar la ventana, pero sus labios masculinos se cuelan por ésta, y una vela prendida sobre la mesilla con un beso la apaga, mientras tanto los truenos anuncian como trompetas triunfantes la llegada de los victoriosos y enérgicos relámpagos, y por fin, me empapa el olor a tierra mojada, qué recuerdos Dios mío, hasta en mi pensamiento sin creerlo ahora invoco a Bóreas, Noto, Euro y Céfiro y me olvido de la santa.

Sé que jamás llegará tu silbido bajo las ranuras de las puertas y ventanas, ni tu fuerza en los desfiladeros de la sierra abrumara, no veré más parapentes en la montaña, ni mis cabellos conseguirás alborotar, recordaré siempre al correr los paraguas al revés y en este instante de plenitud de tu memoria, ésta se desliza como el hilo de mi primera cometa de cartón naranja que una vez me robaste, desde aquello aprendí a respetarte y desde ahora a añorarte ...
"EL VIENTO"